mother-1223953_1920Criar conscientes de nuestros ciclos es una herramienta básica para la crianza que yo llamo ancestral: La apegada al instinto, y te voy a contar por qué :)

Como es posible que ya sepas (y si no es así te animo a leer este blog enterito porque encontrarás las respuestas) cada fase de nuestro ciclo menstrual marca de forma clara nuestra vida, nuestro sentir, nuestro estar en el mundo (tanto de hacia fuera como hacia dentro de una misma).

Cambiamos tanto a lo largo de un ciclo menstrual/lunar, tanto…. Que es impensable que la crianza no se vea influenciada por ello. Es que todo, todo, gira con nosotras en este ciclo de vida-muerte-vida.

Si comprendemos en qué momentos nos es más sencillo criar con cuerpo disponible, en qué momentos nos cuesta más porque nos surgen heridas, fantasmas, límites emocionales… En qué momento nuestra paciencia tiene aristas, en qué momento nuestra mente nos permite acompañar desde lo racional, etc. Podemos conformar una crianza basada en el respecto hacia nuestros cuerpos, hacia nuestros sentires más profundos y, sólo por esto, una crianza basada en el respeto mutuo (el de nuestro bebé, y el que nos profesamos a nosotras mismas y que es ejemplo importantísimo para nuestra cría). Tejeremos espacios más amables, en los que no nos culparemos si no hemos podido ofrecernos al otro como deseábamos y que nos permitirán tener más energía y buen humor en todo el ciclo, pues nos forzaremos menos, viviremos más de acuerdo a nosotras mismas. Y de manera implícita estaremos transmitiendo a nuestras crías la sabiduría de la ciclicidad. ¡Qué maravilla una bebé, un bebé, que crece habiendo integrado el ciclo de la Vida!

Una vez, en un círculo de mujeres, una mujer comentó que cuando estaba premenstrual sus dos hijos discutían más entre sí, y que cuando intentaba intervenir lo que conseguía era avivar su fuego, y no calmarles.  Este es un ejemplo sencillo y claro de la influencia de nuestros ciclos en la crianza.

La energía de la mujer es centrípeta, es decir, viene de la Tierra y vuelve hacia ella de forma circular. De la misma manera que un huracán, esta energía se lleva cosas consigo, pues su fuerza de atracción es grande, y revuelve lo que toca. ¿No os habéis fijado nunca por dónde dan vueltas los niños en una casa? ¿No giran alrededor de las mujeres de la familia, la mayoría de las veces? ¿No están entre sus faldas? Esa es la energía centrípeta de la que os hablo.

Cuando la mujer está en su fase oscura del ciclo (premenstrual y menstrual) está fuerza incrementa, y ya es irresistible no estar influenciados por ella. Los chamanes en multitud de ocasiones, realizando rituales, piden a las mujeres de la tribu que están en esta parte oscura del ciclo que se alejen del lugar en el que los realizan, pues son capaces de ver, notar, sentir de qué manera su energía tan potente interfiere en sus trabajos. Es normal, mucho, que los hijos de esta mujer se alteraran emocionalmente cuando su mamá atravesaba esta fase, pues ésta no vivía sus ciclos de forma consciente y no cambiaba el ritmo, no descansaba aunque se sintiera más cansada de lo habitual, no modificaba ningún hábito de su rutina en esos días…. Y llegaba a agotarse y a irritarse muchísimo. Ellos, fieles reflejos de su estado, solamente se lo mostraban. La mujer en fase oscura no se caracteriza por ser muy diplomática ni comunicativa, por lo que sus intervenciones en casa no conseguían llegar a la paz y la comunión entre los miembros, sino que obtenía el efecto contrario. Hablamos y dijimos en que no intervendría en estos días, en que más bien se alejaría de la “comunicación con fines de conseguir algo”, y se basaría en la comunicación emocional, en el contacto cuerpo a cuerpo y en el descanso y los juegos, rituales, espacios con sus hijos que les generaran placer. Todo mejoró. ¡En realidad es muy sencillo!

Vamos a ver una a una cada fase de nuestro ciclo y a analizar, de manera básica, nuestras aptitudes y limitaciones generales en cuanto a la crianza:

  • Fase Doncella o Virgen: Corresponde a la Fase Preovulatoria. Durante estos días nuestras capacidades mentales aumentan a causa del estrógeno, por lo que nos es muy sencillo hacer todas esas tareas que requieran del intelecto, de la parte más racional de cada una. Además, tendremos más energía física que en las demás fases, así que es importante tener en cuenta que esta semana es la más indicada para hacer todo tipo de actividades que requieran de esfuerzos físicos y de accionar hacia fuera. Cosas prácticas, funcionales. Eso sí, es posible que necesitemos estar solas en algún momento del día (aprovechar la siesta de nuestro bebé para leer un poquito de ese libro que tanto me gusta…) :) Si nos regalamos este placer podremos darnos más a los demás, después. No es una etapa emocional ni conectada al instinto, es en gran medida racional. Nos puede costar más el apego corporal, incluso puede ser una semana dura para aquellas mujeres puérperas que están criando pero que tienen esa sensación tan arraigada de “no estar haciendo nada productivo”, y sentirse mal por ello. Si esto sucede repítete una y otra vez, mirando a tu bebé: “¿Nada productivo? ¡Mira, qué producto más precioso me ha salido!”. Es la “masculina”, la que encaja más fácilmente en esta sociedad patriarcal, así que ten paciencia estos días. Irónicamente la forma de sanarla más potente es conectando con tu niña interior a través del espejo de tu hijo/a. Así que, créeme, irte al yang no es la solución.

 

  • Fase Madre: La etapa de la maternidad más luminosa, es sin duda esta. La mujer en esta fase está luminosa, activa pero pasiva, me explico, el ejemplo más claro es la mamá que da el pecho a su bebé. Ella está accionando hacia fuera pero desde la pasividad. Buen momento para agendar actividades en el exterior con los hijos, que impliquen relación con terceras personas. Momento adecuado para tener charlas importantes, para tratar asuntos delicados con adolescentes, para negociar, hacer tratos… Cuando haya habido conflictos, hechos que deseemos aclarar, en algún momento del mes, es mejor esperar a que estemos en esta fase para sentar a nuestra familia y hablar. A parte de que la distancia ayuda a tratar los aspectos con mayor lucidez, los demás estarán más receptivos a nuestra comunicación y nosotras más conectadas instintivamente a sus sentires. Buen momento para dar piel a nuestro hijo, para el apego, los mimos, besos, achuchones… Nuestro cuerpo está aquí más disponible para los demás que en las otras fases, así que hay que aprovechar. Esta es la mamá que nutre, la llena, la que es amor y empatía y comprensión infinitas fundiéndose con sus crías. Si no es así, si esta fase luminosa se nos manifiesta como oscura, hay que  ir a mirar la relación con nuestra mamá, ¿cómo nos maternaron para que nosotras podamos maternar? Y si lo que encuentras es muy duro y parece que te va a atravesar, no te preocupes demasiado, respira, todas las heridas llevadas a la luz son fortalezas para nuestras crías, todas se transforman en cicatrices que engrandecen el alma.

 

  • Fase Hechicera: Esta es la primera de las fases oscuras del ciclo. Y para muchas mujeres la más complicada a nivel emocional. Esta es la fase en la que se nos manifiestan todas las emociones conocidas como “negativas”, en forma de rabia, ira, llanto, enfado, dolor… Es la forma que tiene nuestro cuerpo de ir a morir simbólicamente, con la menstruación, y a veces lo hace de forma dolorosa. ¿Por qué? Porque llevamos meses y meses sin escuharnos, sin darnos lo que necesitamos en cada fase, sin ver a nuestros 4 rostros. Y nos forzamos, agotamos, arrastramos cosas que nos duelen, hábitos… ¿Y esperas, de verdad, tener una muerte sin dolor? Pues antes tendrás que hacer los deberes :) (y eso que estoy en contra de ellos, eh!), pero sí, tendrás que tomar consciencia de tu cuerpo. Si hay relaciones que nos pesan, aquí será cuando responderemos mal, alzaremos la voz o diremos algo poco diplomático. Por ello es mejor no entrar en conflicto, ni tratar de resolver los de los demás, aunque se trate de nuestros hijos. Respiremos, esperemos al momento idóndeo. Nuestra comunicación es puramente emocional, por lo que hablaremos de manera visceral, y esto es maravilloso, la comunicación en femenino es animal, salvaje, auténtica. Pero cuidado con lo qué decimos y a quién. Porque si la suegra nos viene a decir que la niña está malcriada o que ya tendría que dormir solita o que si aún toma teta, aquí es posible que la mandemos a freír espárragos y nos quedemos tan anchas (aunque quizá solamente seamos capaces de poner límites en estos días, así que puede ser una potencialidad para aprovechar). Nos costará más el apego emocional y la empatía con el otro, por lo que las mujeres que crían y que ya menstrúan pueden vivir esta semana como más dura que las demás. El cuerpo pide descanso y despertarnos tres o cuatro o las veces que sea, por la noche, para calmar a nuestro bebé, puede ser un gasto de energía bestial, ¡podemos sentir incluso ganas de destetar! Si esto te sucede analiza si siempre lo sientes en esta fase, pero en las demás no. Si es toma consciencia de que es una fase en la que la disponibilidad de cuerpo puede costar, pero que pasará. Si tu hijo/a ya ha empezado a andar o está en fase exploración y no podemos quitarle el ojo de encima… puede suceder igual.  Todo ello puede ser muy duro para una mujer los días antes de la menstruación, cuando si no descansa lo que necesita le vienen dolores que le anuncian la necesidad de parar. Además, cualquier comentario bien intencionado puede ser tomado a mal por una mujer agotada, a punto de menstruar, con un bebé en brazos. Explicad a vuestras parejas la sabiduría del ciclo. Que os sepan acompañar. Que comprendan que en esta fase es mejor estar, acompañar, ayudar, abrazar, con pocas palabras de por medio. Que sepan que si estalláis tiene una razón de ser. Poco a poco…  Trata de descansar cuando tu bebé haga la siesta, trata de meditar cuando esté mamando, trata de haber hecho la compra la semana antes, de haberte congelado algo de comida preparada en la Fase Madre. Trata de no hacer nada más que estar por tu bebé y por ti misma. De verdad, todo lo demás puede esperar.

 

  • Fase Bruja o Anciana: Y llega la sangre. Y muchas veces…. ¡Qué alivio! La sensación de hinchazón se va, la “mala leche” también… De repente volvemos a ir bien al baño, nuestro cuerpo vuelve a funcionar. Otras veces, cuando no hemos bajando al inframundo con la Hechicera, no hemos descansado ni nos hemos cuidado, es un terror: Dolores inaguantables, calambres, mucha abundancia de sangre…. Si este es tu caso, es momento de revisarte de verdad. Es momento de entrar de lleno en tu ciclo y mirar qué sucede a nivel emocional. Se puede arreglar. Se puede sanar. Son tantas las mujeres que conozco y que lo han hecho, ¿por qué no tú?  En estos días, duela o sientas placer, tienes que seguir con el ritmo de tus adentros, el que te marque tu marea interior. Guíate por tu intuición, por tu instinto. Goza de amamantar, goza de ver salir el sol con tu hijo en brazos si es que no se puede dormir, siente placer verdadero por ser una mujer-medicina. Sí, lo eres porque ofreces el mejor alimento a tu bebé y, además, sangras células de vida para la Tierra. No hay palabras. Una maravilla. No es momento de hacer grandes esfuerzos físicos, ni de estar hacia afuera, es momento de cueva y recogimiento. Bajo mi punto de vista es un momento ideal para manteneros cuando maternamos a bebés, pero más complejo cuando se trata de hijos crecidos. Un bebé necesita cuerpo, teta, calor, cueva materna. Da igual dónde. Pero con mamá. Y en esta fase es muy fácil parar y poner a nuestra cría encima nuestro, cerrar los ojos y sentir lo afortunadas que somos por estar viviéndolo. La anciana sabia, la que sabe, nos habla por los poros y desde las entrañas nos recuerda lo esencial de la vida, lo realmente importante. Por lo que vale la pena luchar, aunque la lucha no sea nunca el camino de la Bruja.

Además, a nivel estacional nos encontramos en la primera de las dos etapas oscuras, el otoño, y dentro de no mucho entraremos en la cueva, con el invierno. ¿Qué significa eso? Que estaremos todas y todos más predispuestos a vibrar en las energías de las fases oscuras que de las luminosas, y que conocer cuáles son las energías de cada estación y hacia lo que nos conectan como animales que somos, también es una herramienta muy buena para criar apegadas a nuestros instintos e intuición.

*Las mujeres que estáis lactando y aún no os ha llegado la sangre (algunas como yo misma la tuvimos en seguida, aunque siga lactando a mi bebé) no estáis representadas en este post, pues aún no habéis entrado de lleno en las energías de vida-muerte-vida del ciclo menstrual. Si aún no menstruas estás en la fase del puerperio oscuro, en el que la crianza ancestral, instintiva y apegada totalmente al cuerpo, es lo que vuestro estado os viene a enseñar. No digo que sea más fácil, eh! No es eso… Pero, este tiempo fuera del tiempo, como Laura Gutman dice, ese espacio sagrado de crianza en el que aún no sois fértiles, está preparado para poder ofreceros todas, enteras, a vuestro bebé.

Si deseas saber más sobre este tema apasionante será precioso que lo comentes o me escribas un email, pues estoy gestando un curso online sobre Crianza cíclica en el que ahondaremos en estos aspectos para redescubrir y restablecer una crianza basada en el respeto. Escríbeme a: cursos@casadeluna.org

Crianza ancestral: Criar conectadas a nuestros ciclos

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