llegaelinviernoLlega el invierno. Se va acercando. Y, como en cada estación, como en cada etapa vital de la mujer, se hace necesario ir adentrándonos poco a poco, sin prisa pero sin pausa, en este nuevo estado de la naturaleza, tanto a nivel externo como interno.

Ya sabéis, las que me leéis normalmente, que creo básico acompañar a los más pequeños en este tránsito entre estaciones, en las festividades y las tradiciones ancestrales de nuestra cultura a los que aún no las conocen porque las están viviendo por primera o segunda vez.. Porque para ellos este acompañamiento suave pero constante, de la mano de las mamás, o las abuelas, o las tías, o maestras, puede suponer el vivirlo con tranquilidad y naturalidad, y no con la angustia de no comprender qué está pasando.

Llega el frío y algo tan básico para los adultos, como es el cambio de armario, el vestirnos con abrigo, botas, gorro, guantes, bufanda… puede ser para los más pequeños algo muy extraño. Para evitar las tan comunes negaciones en su vestuario, podemos hacer algunas cosas. Yo opto por explicarle a Lúa cuentos en los que los personajes viven el invierno, y en los que hay dibujos e ilustraciones de los protagonistas bien abrigados. Cada día los miramos juntas, y mientras ella va señalando y diciendo “mira, mira”, constantemente, yo le voy repitiendo que el frío llega con el invierno, y que en esta época hay que abrigarnos. Le señalo cada prenda, y le voy repitiendo cuál es. “Esto es una bufanda, como la tuya. ¿Dónde está la tuya?” Y nos dirigimos al armario. Lo abrimos y la sacamos. “¿Te la quieres poner como el nene del cuento?”. Y así con todo lo demás. Jugando y aprendiendo que, lo natural cuando llega el frío es vestirnos con ciertas prendas que nos protegen. Al final de todo nos dirigimos al espejo de pie y se mira, da vueltas, se quita y se pone cosas…. Nos volvemos a desabrigar y, cantando una canción, ponemos cada prenda en su lugar.

Si algo he aprendido en estos meses de crianza intensa es que las canciones son uno de los métodos más fáciles y efectivos para que los más peques ordenen sus conocimientos y sus emociones. Si ellos saben que cada canción acompaña una acción determinada, el hecho de saber qué es lo que vendrá les resta estrés, les calma, y viven los días más tranquilos y seguros de ellos mismos. Por eso las utilizo a diario. Cantamos cuando nos despertamos, cuando es hora de hacer la siesta, cuando vamos a comer, cuando salimos a la calle a jugar, cuando vamos a bañarnos, cuando hay que recoger los juguetes por la noche y antes de irnos a dormir. Cuando empiezo a cantar ella ya sabe qué acción acompaña a esa melodía, y algunas veces empieza a hacerlo, directamente. Ahora empieza a tatarear las canciones, así que cuando lo hace también yo sé qué es lo que le apetece hacer. De esta manera acompaño sus ritmos de manera natural, pues nunca le he impuesto los horarios de nada, sino que he observado cuáles son sus ritmos y, cuando lo he visto claro, he introducido las canciones para reafirmarla y ordenar nuestro día a día. Y nuestras noches, claro.

Con el acercamiento del invierno llegan las festividades más populares del año: Las navidades, los reyes magos, las comidas familiares, fin de año… Para acercarla a estos días tan intensos, he optado por los cuentos. Algunos de ellos me los he inventado y se los explico sin soporte físico, como por ejemplo la historia del portal de Belén, en el que una mamá como todas las mamás del mundo da a luz a un bebé puro, lleno de luz, como son todos los bebés que llegan a este mundo. Y están tan contentos, tan felices, que llegan personas de todos los lugares a traerles regalos, a visitarles, e incluso los tres reyes magos, que reparten regalos a todos los niños del planeta pues, todos sin excepción, han venido, como Jesús, a cambiar este mundo y hacerlo un lugar mejor.

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*El niño Jesús está cabeza abajo con la brujita porque Lúa lo quiso así…

Hemos creado un calendario de adviento muy pero que muy sencillo, pues con 19 meses que tiene creo que no puede ser más complejo, ya que no lo comprendería, y en él ponemos cada día una pegatina circular, para ser conscientes de que los días van pasando en espiral, en el ciclo de la vida y de la muerte, y que llegamos al 25, el último del calendario, para poder celebrar con toda la familia el nacimiento de todos los niños. Ella se divierte intentando poner la pegatina donde le indico, y después se pega unas cuantas más en la frente, nariz, mejilla… Y me las pega a mí también :)

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Además, la mesa de las estaciones ahora aún muestra el otoño, con sus hojas secas, los duendes de la época, las nueces, piñas… Pero ya le hemos introducido un pequeño árbol de navidad (en la imagen no se ve) como señal de que la navidad-invierno están al llegar. Cada día coge algún duende y juega con él, las hojas, piñas… Antes de ir a dormir, cuando recogemos, lo colocamos todo en su sitio, de nuevo, para encontrarlo y volver a jugar al día siguiente.

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También hemos puesto un árbol de Yule, de navidad, en el salón, con campanitas, figuritas de invierno y bolas de colores. Le encanta quitar y ponerlo todo, a su manera, o ir dejándolo por la casa, esconderlo… Para después jugar a encontrarlo todo.

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Aquí os pongo los cuentos que he escogido para atravesar este tránsito del otoño al invierno, en casa. Hay más, claro, pero estos son los que me han llamado la atención y miramos a diario.

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¡Ojalá esta lista de sugerencias os guste y sirva! Me encantará que compartáis que hacéis vosotras en casa para acompañar el paso del otoño al invierno, y la proximidad de las festividades navideñas.

Crianza ancestral: Llega el invierno

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