“Yo voy con mi farolito y mi farolito conmigo,

arriba brillan las estrellas yabajo brillan mis amigos

y si hace frío me pongo el abrigo y sigo paseando el farol,

y si hace frío me pongo el abrigo y sigo paseando el farol.”

Canción popular alemana, versión castellana de T. Chubarovsky.

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Como ya os he explicado anteriormente, un ejemplo de ello es este post, amo la pedagogía Waldorf. La aplico dentro de mis posibilidades con Lúa y con los peques que llegan a casa y que acompaño como madre de día, y me sorprendo a diario de cómo su metodología es capaz de crear ambientes de armonía, paz, sosiego, aprendizaje, libertad y amor, tan grandes.

Esta semana, en casa, hemos empezado a modificar la mesa de estación del otoño con motivos navideños que teníamos, para mostrar ya el invierno que está aquí. Voy tarde, lo sé, pues hace días que las energías de la bruja están con nosotrxs, pero estábamos de viaje y no me ha sido posible hacerlo antes. Además, como es importante no cambiar la mesa de arriba a abajo y de repente, pues para lxs niñxs es un cambio demasiado radical, he preferido ir modificando a diario algo, hacerlo de forma progresiva, aunque tardara más en terminarla.

Cada mañana, después de desayunar, nos hemos sentado delante de la mesa y hemos ido observando, tocando, sintiendo todos los elementos. Lúa iba directa al detalle que había cambiado y se quedaba ahí mirando. Alargaba las manos para coger “la novedad”, y mientras yo se lo ofrecía le iba explicando el por qué de ese elemento. Ha sido muy bonito. Además, la mesa de estación nos proporciona un escenario magnífico para los títeres de mesa, creando pequeñas historias de invierno recreadas en ella, que le encantan.

Y bien, ¿qué tiene nuestra mesa de estación de invierno?

  • La tela que la recubre es azul. Azul es el color que en la pedagogía Waldorf se asocia a esta estación, y me parece muy adecuado.
  • La figura de la Madre Tierra ha sido recubierta por una capa blanca, pues ahora se ha fusionado con la nieve que cubre las montañas y los montes. Además, está rodeada de cuarzos y piedras, pues le encantan. También puede tener runas o cartas del tarot… Aquellas herramientas que te gusten y con las que resuenes. El objetivo es representar el rostro de la mujer sabia en las energías femeninas universales, durante esta época.IMG_20170118_201750_kindlephoto-254031784
  • El hada que hemos escogido y que se encarga de velar por la armonía invernal tiene colores azulados y blancos también, además lleva en su mano una varita mágica con la que es capaz de derretir la nieve o crear la lluvia, tormenta, truenos, viento… Si lo cree necesario.IMG_20170118_201801_kindlephoto-254200828
  • Los duendes que trabajan la tierra han cambiado sus vestimentas también, y ahora además visten una barba blanca que les da un aire de anciandad. Pues los duendes del invierno, los que se atreven a salir de sus escondites y mostrarse, son los más sabios, antiguos, ancianos. Ellos son los que se manifiestan en esta estación.IMG_20170118_201715_kindlephoto-254253350 (1)
  • El velón marrón que presidía la mesa en otoño ha dejado paso a un velón blanco, y las hojas y nueces a bolas de nieve hechas con fieltro.
  • Un detalle muy importante que añadimos es un pequeño farolillo (el que se nombra en la cancioncilla que abre este post), que simboliza la luz que nunca muere incluso cuando nos encontramos en una etapa de oscuridad. Este farolillo también puede añadirse a la mesa de otoño, pero yo prefiero ponerlo aquí porque el frío de verdad llega, en el lugar en el que vivimos, ahora. La canción del farolillo transmite a lxs niñxs que la luz interior nunca muere, siempre está, aun cuando afuera hace frío y está oscuro, y que esto es lo que cuenta. Además, en las escuelas Waldorf hacen una celebración en noviembre en la que cada niñx lleva un farol y entonces se juntan todos, y ven que juntos, en manada, hacen mucha mucha luz, más que si están solos. Bello, ¿verdad? El farolillo de nuestra mesa de estación alumbrará este rincón de casa para recordarnos que la luz interior nunca cesa, ni en los tiempos más fríos.

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La Tierra se recubre de blanco polar, puro, los animales descansan (estoy trabajando en crear animalitos de fieltro que estarían representados dentro de las cuevas) y la Madre Tierra se muestra en su aspecto más sabio, el de la Anciana o Bruja.

En otro post te explicaré cómo realizamos los teatrillos de mesa, y qué historias les explicamos a nuestros niñxs.

Crianza ancestral: Mesa de estación de invierno

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