mother-and-daughter-2383081__340Perdóname. -Bajo la cabeza y se me llenan los ojos de lágrimas. -Perdóname.

No he podido traerte a un lugar mejor. Regalarte un sitio seguro en el que crecer, vivir, desarrollarte, ser completamente feliz.

Perdóname.

¿Sabes? Los terroristas que ayer atentaron en nuestra ciudad, en ese lugar común para nosotras, conocido, en casa, no son peores personas que yo. Lo siento profundamente así, tan adentro, ¡un dolor tan profundo!

No son peores personas que yo porque, ya lo sabes, “bueno” o “malo”, “mejor” o “peor”, no existen. Son etiquetas para crear esta separación.

Todos somos lo mismo. Todos estamos hechos igual. De lo mismo. Somos iguales.

Mírame y te ves. Mírate y me ves. Míralos y nos ves. Míranos y sé capaz de ver el océano inmenso y la tierra y el desierto y la selva. El universo.

Yo no soy tan diferente de ellos, ni ellos de mí. Y me duele tanto reconocerlo, ¡tanto!

Porque, ¿sabes? Estos chicos nacieron siendo Puro Amor, como todos, necesitando cuerpos maternos calientes que les cobijaran, amor incondicional, y necesitaron apoyo, compasión, perdón, empatía, integración, adaptación, realización, (y más) Amor. Pero no lo tuvieron.

No lo tuvieron porque no es posible que un ser amado de verdad pueda ser capaz de matar.

No es posible. El amor conduce al amor. La falta de amor conduce a la muerte.

El Amor abre puertas a la Vida. Nunca las cierra, nunca.

Y yo que te he parido en el sofá de nuestra casa, sin violencias, que te he criado a base de teta y mimos y cantos, que estoy ahí hora tras hora y día tras noche, que intento no juzgarte, no etiquetarte, ser respetuosa… Lo hago porque creo que es la única manera, y siento que haciéndolo me sano también yo.

Y si necesito sanarme también yo es porque no soy mucho mejor que ellos, porque el odio y la violencia también están dentro de mí. Como de todos los que integramos esta sociedad y que llevamos a cuestas la historia imperialista, machista y bañada en sangre, de nuestros antepasados. Tanto por sanar. Tanto dolor en la humanidad. Tanto dolor dentro de mí, en este momento.

Te pido perdón porque soy la mujer que te ha parido, que te ha llevado en su vientre, responsable como todos los demás de perpetuar un sistema en el que algunas personas se llegan a sentir tan y tan solas, tan y tan violentadas, que solamente pueden salir a matar. Porque cuando estos chicos, muchos nacidos y crecidos aquí, necesitaron acompañamiento, ayuda o amor, nadie acudió ni supo ver, o hacer. Nadie. Y porque esto sigue sucediendo hoy.

Te pido perdón tan fuerte hacia dentro, mientras duermes plácidamente en tu cama, que el miedo que esta mañana sentí al recorrer las calles de nuestra ciudad para poder llegar hasta casa (pues el día anterior no nos fue posible llegar y dormir en nuestra cama) se desvanece completamente y se convierte en puro Amor. Un amor que visualizo como una esfera rosa que se hace muy grande y me inunda toda. Un Amor que llora, pero amor al fin y al cabo.

Te Amo. Nos Amo.

Trataré de hilar este dolor de Tierra que siento tan adentro hoy, no de eliminarlo, sino de hilarlo para crear una trenza firme que contenga todos los nudos que siento, y no sé para qué fin, no sé por qué, pero siento… Siento que no podemos olvidar nunca jamás que la Tierra que somos está herida hasta las raíces, y que la única forma de sanar es integrar ese dolor siendo cicatriz que no duela, pero arruga en la piel.

Quiero mirarme al espejo mañana y verme la marca de guerra que todo esto me ha dibujado. No quiero olvidarme de ello. Quiero que me mires y me veas más vieja que ayer. Lo soy, hija. Más vieja, más fuerte, más Tierra, más Amor.

Y por ello, esta noche, sólo puedo entonar el canto del perdón.

No son peores personas que yo

Un pensamiento en “No son peores personas que yo

  • 20 de agosto de 2017 a las 12:40
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    Me acordé también de ti cuando escuche la noticia.. Que emoción leerte y sentirte… La única palabra posible, “Sanar”…. Gracias x estas lineas de sensibilidad y cordura. Somos uno!

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