sentirse anibassia

 

Esta visualización ha sido creada para realizarse en los días de sangre, del ciclo, los que corresponden al arquetipo de la anciana o la bruja. En definitiva, es una visualización hecha para que conectes, gracias al poder de la sangre, con tu Sabia interior, que en estos días tienes (y sientes) más cerca.

Colócate en un lugar cómodo. Túmbate en la cama, siéntate encima de una alfombra con las piernas cruzadas y la espalda recta, apoyada, recuéstate en un sillón… No es importante la postura o el sitio en el que te coloques, lo relevante es que te sientas cómoda. Pon, debajo del lugar en el que te vayas a sentar, una manta o una toalla que puedan ser pintadas con tu sangre. El espacio en el que te encuentras tiene que estar caldeado o, si no es así, te invito a que te tapes con una sábana o manta, y que tengas especial cuidado con mantener manos, pies, culo y espalda, calientes. Si eres muy afortunada y tienes acceso a un espacio al aire libre en el que puedas estar tranquila, siéntate en la tierra, directamente, ¡adelante!

Viste una falda larga y no coloques barrera alguna entre tu cuerpo y ella. El poder de la experiencia presente está en permitirte sentir tu cuerpo desde otra perspectiva, permitirte sangrar sin barreras.

Cierra los ojos y coloca una mano en tu corazón y otra en tu útero. Concentra tu intención en sentir como laten. Tu útero está ahora más grande que en las otras fases, por este motivo sientes tu vientre más hinchado y redondeado. Es tu útero abriéndose paso. Permítele que se expanda, que se relaje, que pueda contraerse para entregar su sangre, y que lo pueda hacer sin dolor. Permmítele manifestarse esplendoroso, sano, cántaro sagrado lleno de vida. Borra de tu mente los preceptos ignorantes sobre tener un “vientre plano”, y recuerda que para que tu menstruación sea placentera, tu útero tiene que poder ensancharse a gusto y crear una forma redondeada en tu vientre. Concéntrate ahora en la mano que toca tu corazón. ¿Sabes?, en él están los miedos y las tristezas más hondas de tu niña interior, de tu infancia. El corazón las guarda para que, en días como hoy, de profunda conexión, puedas transmutarlas. Corazón y útero son dos grandes ventanales que nos llevan a la luz y a la sombra, al gozo y a la desesperación. Y es que la bruja sabe que la noche oscura en el bosque atemoriza hasta que la andas y la bailas. Hasta que la vives.

Sigues con una mano en el corazón y otra mano en el útero, y mantienes los ojos cerrados.

Deseo que visualices como nacen, de tus pies, unas raíces de árbol que te conectan a la Tierra. Tu cuerpo está erguido y relajado, y ahora te das cuenta de que hay un canal abierto que te parte en dos, que te traspasa, y que pasa justo por la mitad de tu cuerpo, desde la cabeza hasta tu sexo, que abierto a la entrega como ahora está, se sirve de él para ser canal medicina y menstruar.

Pero este canal de paso no está siempre abierto, conectando el cielo y la tierra a través de ti. Este canal no siempre se abre para partirte en dos y hacerse espacio en ti, pues no siempre tienes que dar a la tierra, o a los demás.

Fíjate bien en lo ancho del canal, ¿cómo lo ves? ¿y su consistencia?, ¿es rígido o flexible?, ¿de qué color?, ¿brilla?

Cuanto menos resistencia pongas a permitir que el canal se abra, dentro de ti, para que te fundas con el todo, que ya es lo que eres, más dolor te producirá sangrar.

Ríndete al momento que estás viviendo, no te escondas más, deja de apretar los dientes, abre levemente la boca y apoya la lengua en el paladar.

Ríndete a sentir como eres canal y tienes medicina para entregar a esta tierra.

Concéntrate en el canal que te atraviesa verticalmente y que une cielo y tierra. Desde el cielo recibes energías lunares de amor, de paz, de sostén, de acompañamiento. La Luna es una Madre que ya acunó a la primera mujer que pisó esta tierra y que ahí sigue, brindándonos maternaje. Recibes esta energía de puro amor incondicional, fíjate bien: ¿de qué color es?, absórvela suavemente por tu canal. Ésta, pasa suavemente por tu ser, de arriba a abajo, y te impregna toda. Tu corazón está rodeado por la energía de la Madre Luna. Y ves como ésta disuelve los pequeños puntos oscuros, los nudos que te impedían respirar bien. La energía va bajando y llega a tu útero, que se llena todo de este amor puro. Siente como la energía de la Madre invade tu útero y lo limpia. Siente como la energía de la Luna se mezcla con la sangre que contiene tu caldero y, de la fusión, se hace magia y se disuelven las memorias de dolor que guardabas.

Visualiza como tu útero se contrae y de tu sexo salen gotitas de sangre de vida llenas de esta magia-medicina, de esta energía de amor, y las devuelves a la tierra honrándola.

Quédate en esta posición, sintiendo como tu vientre rocía la tierra de tu sangre de vida, de tu medicina, y siente como la tierra te agradece por sembrar en ella sangre limpia, sangre que procede de la vida, y que lo es en sí misma.

Respira, mujer, estás menstruando, vive tu bendición.

Ofrenda de Sangre. Visualización para las noches de Luna.

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