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Fotografía de Rene Asmussen

Cuántas veces hablando del puerperio alguien me pregunta: “¿Puer qué? ¿Y eso qué es?”. Y es que el puerperio es una de las fases más importantes en la vida de una mujer y, a la vez, una de las más desconocidas. Y no es para menos, pues si todas las mujeres ahondáramos en las charcas del puerperio y bebiéramos de sus aguas sombrías pero dadoras de la vitalidad más grande que nunca antes podríamos imaginar, la sociedad tal y como la conocemos no tendría cabida.

Si me has leído anteriormente te sonarán estas palabras y es posible que hasta las relaciones con la fase premenstrual. Siempre digo, en talleres, cursos, tutorías… (sí, me repito a veces cuando creo que es importantísimo transmitir un mensaje) que las energías premenstruales son las necesarias para dar el giro que este mundo necesita hacia una civilización construida desde el amor y para el amor. También explico que este es el motivo principal por el que se nos ha hecho creer que esta fase es un Síndrome y que por ello durante esos días tenemos que controlar nuestras emociones al máximo (con anticonceptivos hormonales, por ejemplo) porque somos lo peor de lo peor. Es típica la frase: “¿Ah, te pones así porque te tiene que venir ya la regla, no?”, y de verdad os digo que la respuesta típica tendría que ser algo así como: “No, lo que pasa es que me quiero lo suficiente a mí misma como para decirte que esto no me gusta, que mis límites están para no ser traspasados.” Pero, en fin, como nos han enseñado y hemos mamado que el problema lo tenemos nosotras por ser así de malas y sentirnos iracundas, rabiosas o tristes (emociones negativas, según este sistema de valores), nuestra respuesta (hasta que despertamos) suele ser bastante distinta.

Yo, hasta que no llegué al puerperio y me enfrenté con lo que era (y es, que aún estoy en ello), no le di mucha importancia. No es lo mismo vivirlo que leerlo o que te lo cuenten. Y ahora, en pleno puerperio sagrado, me doy cuenta de las similitudes entre la Mujer Premenstrual como arquetipo y la Mujer Puérpera. Son diferentes momentos, diferentes estadios de vida, diferentes corazas con el mismo fondo. Y mi teoría va algo más allá, y es que creo que, aunque las energías del puerperio son lo suficientemente poderosas como para destruir y recrear lo que necesitamos de verdad en nuestra vida, el principal objetivo de esta fase es cuidar de un bebé, focalizarlas para criar y, por ello, cuando no estamos puérperas, mes a mes, se nos reproducen unas energías muy similares, de vibración muy igual, que pueden (estas sí) cambiar nuestras propias vidas para cambiar, por tanto, lo de allí afuera.

Y como siempre he amado al incomprendido, supongo que porque siempre me he sentido un poco así, pues os reconozco que mis arquetipos estrella son estos dos.

Vamos a analizar poco a poco.

Las dos fases forman parte de la parte oscura del ciclo, donde lo que se nos muestran son emociones y sentimientos oscuros, que hay que sanar, pero donde también se nos muestran nuestros dones más ancestrales e instintivos (los que no nos enseñan a identificar y/o manejar). Por algo la fase premenstrual suele ser la más complicada para la mayoría de las mujeres y por algo en el puerperio necesitamos acompañamiento y sostén emocional y físico, para que los fantasmas de nuestra propia gestación, parto y crianza no se conviertan en gigantes.

Son las dos mujeres más cercanas a la muerte simbólica, a la anciana: La que acaba de parir (recordemos que el parto simbólicamente es una muerte, la de la mujer que pasa a ser madre) y la que está a punto de menstruar (los días de sangrado representan la muerte para renacer después, en fase doncella, y volver a comenzar el ciclo). También son las más cercanas a la sangre de vida, la menstrual y la puérpera, esa que nos conecta con la tierra, con lo que somos en esencia más pura.

¿Y no tendrá nada que ver el conocimiento que tienen estas dos sabias de la muerte con la necesidad de esta sociedad por tomarlas como “locas”? ¿Verdad que nos cuadra que, los de ahí afuera, no deseen que nos reencontremos con nuestra propia sabiduría de vida/muerte/vida (algo que siempre, siempre ha sido acompañado por mujeres a lo largo de la historia y en todas las partes de este sagrado planeta) porque de esta manera dejaríamos de subyugarnos a sus estructuras piramidales y abusivas?

Y es que si os digo:

Esta mujer se siente hinchada, pesada, lenta, cansada, muy poco mental, poco comunicativa desde la razón (de hecho, hasta construir frases con sentido le cuesta un esfuerzo adicional), muy creativa (en lo abstracto), muy corporal, muy sensual, con poca paciencia, con las uñas afiladas para señalar a quien se atreva a traspasar sus límites, poderosa pero vulnerable a la vez, la que sabe mejor que nunca lo que le molesta y lo que no, lo que necesita y lo que no, la que vive con una marea emocional que la lleva de la alegría al llanto en pocos minutos, la que siente necesidad de cueva…

Dime, ¿de cuál de las dos estoy hablando?
¿Te das cuenta cómo representan el mismo rostro de la Diosa desde diferentes estadios vitales?

Igual de invisibilizadas, de censuradas y de poco comprendidas pero mágicamente igual de poderosas, de fuertes y de sabias. Y es que son las que beben las charcas de la sabiduría más antigua y más temida.

Puérpera vs Premenstrual. La Sagrada Oscuridad.
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2 thoughts on “Puérpera vs Premenstrual. La Sagrada Oscuridad.

  • 29 de febrero de 2016 a las 18:16
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    Hola hermanas!
    estoy totalmnte de acuerdo con el articulo, es mas creo q nuesrra esencia pura se ve mas claramente ahi para sanar y renacer.
    ahora si lanzo una pregunta: como manejar los sentimientos y emociones en la etapa prementrual? reconozco que es la mas me cuesta. alguna idea?
    gracias?

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  • 7 de abril de 2016 a las 7:48
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    POrtal de muerte, muerte y nacimiento, portal de vida y duelo.
    Completamente real, qué interesante Laia, me ha encantado, lo releo hoy y me admiro de tu intuición y sabiduría.
    Muchas gracias
    Andrea

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