mantoMe escribía hace unos días una mujer que sigue muy de cerca, desde hace años, esta Casa, y me comentaba que el 2016 ha sido un año muy potente para ella. Dejar morir una parte de ella que ya no le servía y renacer. Romper contratos familiares inconscientes y ser un poco más libre que antes. Qué bello leer a una mujer relatando todo esto. De verdad. Me emociona y me conecta con mi propia fuerza, mi propia valentía, mi propio amor (¡por esto es tan importante hablar estas cuestiones entre nosotras!, porque nos da impulso, nos hace crecer, nos hace creer que podemos). Porque hacer ciertos cambios, transformarse de esta manera implica en cierta medida haber descubierto que una se ama a ella misma, y se desea lo mejor. Quizá conscientemente no lo haya pensado “hago esto porque me amo”, no. Pero algo en ella ha hecho ese “clic” interior, y en cuanto la madre terrible ha muerto dentro de sí, ha sacado la cabecita o se ha escuchado suavemente la voz de la madre interior nutritiva, amorosa, templada, blandita. La que todas tendríamos que tener. Y ésta le ha ido susurrando mientras dormía: “Te quiero, ¿sabes que te quiero?” ,”Te mereces lo mejor. ¿Sabes que te lo mereces?”, “¡Tienes tantos dones! ¿Los recuerdas?”, “Te quiero incondicionalmente, ¿lo has olvidado?”, “Eres una alma libre, ¿ya no te acuerdas?”…

Y un día esta mujer se levanta y es capaz de hacer este tipo de cosas. De liberarse. De extender sus alas, mirarlas y emocionarse al comprobar que están intactas, preparadas para volar.

Bello, de verdad.

Y sí, esta historia me ha inspirado finalmente para escribir la semilla-ritual de fin de año. Me faltaba concretar, me faltaba hilar las palabras dentro de mí, pero leyéndola a ella, la historia se ha cosido sola. Esa magia que ocurre entre mujeres.

Este fin de año, o unos días antes o unos días después, te propongo un trabajo-ritual grande.

Te invito a vestirte sin miedo, con la ropa que más te conecte con tu Bruja Interior.

A quedarte sola, o a compartir en círculo de mujeres.

A encender un vela blanca y una vela negra.

Inicios. Finales.

Vida. Muerte.

El canal: A vivir un parto. El tuyo.

A parirte a ti misma.

Coge una tela. Puede ser una manta, puede ser un chal. Da igual, pero sería interesante que tuviera cierta importancia para ti, que sea una prenda familiar o a la que tengas cariño. 

Coge ahora retales de ropa vieja. Da igual de qué.

Ahora recógete en ti misma y, quizá escuchando alguna música que te lleve a tu parte más sombría (yo te recomiendo a Neonymus, pero puede ser cualquier artista que te mueva tus aguas más subterráneas) buscando dentro de ti tus más profundas cicatrices: Situaciones que hayas vivido que te han marcado profundamente. Algunas en positivo, otras en negativo. Momentos de transformación, de poder. Recuerdos de insultos en el cole. Tu primer amor. Ese viaje en solitario. El divorcio. Esa muerte. Ese nacimiento… Eres una mujer curtida por lo tu propia vida. ¿Cuáles son tus cicatrices? ¿Por qué esconderlas? ¿Por qué no tejer un manto con ellas? Clarissa Pinkola Estés cuenta que cuando le preguntan por su edad, las cuenta y dice: “Tengo 59 cicatrices”. Porque eso es lo que vale de verdad.

Ve pintando, con pintura para ropa o con rotuladores para tejidos, en cada retal, aquello que durante este 2016 y antes, ha conformado una cicatriz en tu piel. Pueden ser símbolos, palabras, imágenes. Incluso puedes coser o pegar fotografías, invitaciones, entradas… Lo que sea que te conecte con eso. Sé libre para crear tu manto de cicatrices.

Una vez hecho, busca una caja en la que guardarlo. Pero no lo escondas ni tires, pues será tu ropaje de poder durante este 2017. Cada vez que durante este próximo año te sientas triste, perdida, sin fuerza… Cada vez que te sientas incapaz irás en busca de la caja del manto, la abrirás y te envolverás en él. Cerrarás los ojos y te dirás: “Yo, X, que he vivido y superado todas estas cicatrices, voy a poder con esto también”.

No te propongo hacer una lista de propósitos, ni de intenciones…. Te propongo hacer una herramienta de poder. Algo que te sirva durante estas próximas lunas para sentirte fuerte, valiente, poderosa. Para recordar lo que ya eres. Algo para conectar.

Deseo que te inspire y, como siempre, me encantará leer tus experiencias e ideas al respecto :)

PD: El ritual está inspirado en un cuento de Clarissa Pinkola Estés: “El manto expiatorio”, del libro “Mujeres que corren con los lobos”.

 

Ritual de final de año (y de inicio): Herramienta de poder

2 thoughts on “Ritual de final de año (y de inicio): Herramienta de poder

  • 30 de diciembre de 2016 a las 12:53
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    Laia querida mia, qué maravilla de ritual y de herramienta.
    YO como la mujer que te ha contado su experiencia he tenido el año más potente en muchos años. Creo que no había crecido, bajado al submundo, recogido mi sombra, visto mi verdad, renacido tanto y tantas veces como este año.
    Ha sido tan potente en parte porque me has acompañado con tu energía y tu amor. Tú y tantas otras mujeres que me han recogido con sus hilos dorados para recordarme lo que soy, lo que siempre fui, lo que todavía vive dentro mio y ansía salir y está saliendo.
    Yo también extiendo mis alas grandes, grandes, y vuelo en libertad. Sin miedo ya de hacer daño con mi fuego a los que más amo. Confio.
    QUe tu año esté plagado de nuevos espacios para mirarte, crecer, y recibir todo lo que siembras cada día.
    Amor para tí y para tu familia!!
    Los amo
    Andrea

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    • 9 de enero de 2017 a las 21:02
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      Andrea, cuánta sabiduría eemos compartido juntas y rodeadas de sabias mujeres!!! En los círculos de crianza y en las redes.. Gracias por estar, por tejer conmigo esta nueva realidad. Te abrazo!!!!

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