IMGP2283– No eres buena. No eres mala. Tú lo eres Todo. Como todos. Tampoco eres especial. Tú eres tú. No dejes que te etiqueten.

Yo, tu mamá, tampoco soy buena, ni mala, ni especial. Yo soy yo, y ya está. También lo tengo Todo bien adentro, y por eso Vivo.

Y tu papá tampoco es bueno, ni malo, ni especial. Él es él mismo. El que es. Y también lo es Todo, lo tiene todo adentro, como tú, como yo, como todos los Seres del planeta, pues somos reflejo de la Unidad.

Llorar diez minutos porque el plátano se te “ha roto” no es ser mala, es tener convicción.

Enfadarte porque no quieres que te cambie el pañal lleníiiisimo no es ser mala, es decidir sobre ti misma.

No querer acabarte el plato de lentejas tampoco te hace más mala o buena, tampoco. Te hace más responsable de tus necesidades.

No desear compartir tus juguetes no te hace mala, ni egoísta, ni…. Te hace aprender a ponerte límites, los que necesitas, y eso me hace feliz.

Tú no eres buena, no eres mala, no eres especial.

Tú eres tú.

Única.

Como todos los Seres de este planeta.

Y si alguna vez, algún día de tu vida, alguien te etiqueta y yo no estoy cerca, cierra los ojos y repítete por dentro que Tú, hija, tú lo eres Todo. Y anda. Sigue andando.

Conocernos sin etiquetas es lo más bello de la Vida. Conocernos de verdad y saber cómo somos, dónde está nuestro centro, cuáles son nuestros dones, qué nos hace reír de corazón, qué nos entristece, qué nos emociona, dónde están nuestras heridas, cuáles son nuestras y cuáles no…. Acompañarnos, acompañarte de verdad.

Y sí, es cierto que quizá cada vez hablo menos. Y canto más. Es verdad que cada vez las palabras me cuestan más, y también escribo menos. ¡Es que observándote aprendo tanto! ¡De ti, de tu esencia, de lo que vienes a mostrar, de cómo respetarte, de mí, de lo que soy y de lo que no, de lo que vengo a mostrar, de cómo respetarme! Y es verdad que tú también cantas sin parar. Y tu papá, que últimamente también canta más. Creo que desde el silencio te puedes desarrollar de verdad. Creo que las palabras de un adulto limitan, y entre ellas podemos leer sus miedos, creencias, prejuicios… Y eso no. Eso te llenaría de los miedos, creencias y prejuicios nuestros. No, por favor, no te desconectes de lo que eres. No te llenes de lo que nos dijeron que éramos. Eso no.

Tú no eres buena, ni mala, ni especial. Tú eres tú. Y te pusimos un nombre que nos gustó, emocionó, que sentimos muy profundo en las entrañas los dos. Un nombre que no llevaba nadie cercano, nadie de la familia, un nombre que soñamos era para ti. Pero no tiene que encarcelarte, sino hacerte libre. El nombre que te pusimos tampoco eres tú, por tanto, es la forma melodiosa en la que te hemos deseado llamar. Si te gusta o no, nos lo dirás cuando puedas. Y haremos lo que tengamos que hacer. Porque nadie puede decirte lo que eres o no eres.

Sólo tú.

 

 

Tú lo eres Todo
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