La navidad se va acercando. De hecho, casi está aquí. Se huele andando por las calles de nuestras ciudades y pueblos, en los mercados, tiendas, escuelas… La navidad y, por tanto, el invierno, ya casi están aquí.

En otro post os hablaba de la importancia de transmitir el sentido de las festividades a nuestros pequeños, partiendo de la base de que todas las semillas que plantemos en ellos tienen que estar bien fuertemente anidadas, antes, dentro de nosotros mismos. Por encima de todo, tienen que ser semillas que ya hayan brotado en nuestras almas y que nos afiancen a la tierra y nos den alas, sosiego, sostén, fuerza. De esta manera, esta fortaleza que hemos conseguido tener nosotros se la estamos transmitiendo a ellos para que, después, libremente, la hagan suya o no, y la puedan utilizar cuando lo necesiten.

El calendario de adviento al estilo Waldorf es el que más coherencia tiene con nuestra forma de vivir y de sentir, así que este año lo hemos incorporado como preparación a la navidad.

Empezamos el domingo 3 de diciembre, primer domingo de adviento, y la verdad es que estoy sorprendida de hasta dónde estamos llegando con cada elemento que nos trae el duende. No se trata de algo vacío, algo con lo que jugar un rato y perderse debajo del sofá, sino de algo especial, algo lleno de significado simbólico, algo que hasta sin querer se te lleva al mundo de ahí fuera, a historias antiguas, a mitos, a cuentos, a canciones, a juegos que han surgido después… Y a frases de Lúa que me han llenado de amor (como, por ejemplo, con la piedra volcánica, cuando al final de preguntarme mil veces qué era, de mirarla, de tocarla y de explicarle quién es la Diosa Kali… Me dijo que coger la piedra de fuego “le daba fuerza”). Esto es lo que pasa cuando les ofrecemos materiales desestructurados, sin una finalidad marcada, que les permitimos dejar volar su imaginación y si volamos junto a ellos cuando nos lo piden, hacemos verdadera magia.

“La primera semana del adviento es la luz de los minerales, luz que vive en las piedras, conchas y cristales.”

En esta semana, el duendecillo de adviento le ha dejado a Lúa una piedra o mineral (entre ellos una runa), cada día, y el último le ha traído una caja de madera con compartimentos pequeños (la típica de los saquitos de las infusiones), para poder guardarlas.

“La segunda semana del adviento es la luz de las plantas, las plantas que crecen hasta el Sol y con la brisa hacen su danza.”

En esta semana estamos ahora, y ayer el duende nos trajo un sello de madera con una flor. Cada día encontraremos un motivo del mundo vegetal. De momento he preparado hojas con formas curiosas, una flor hecha con lana cardada, dibujos de hojas para que coloree (o haga lo que quiera), y palos de formas diferentes (los palos son maravillosos para jugar, no pueden faltar, con ellos se crea muchísimo, por esto no puedo dejar de aprovechar la ocasión para ponerle unos cuantos más, curiosos, que creo que le encantarán).

Como veis, todos los elementos que el duendecillo nos trae son muy sencillos, naturales y reales. No pretendemos que este calendario sea nada más que esto, un instrumento que nos conecté con lo real y auténtico de la vida, desde el estadio más elemental hasta el humano, del que formamos parte, para de esta manera recuperar y asentar un significado sencillo pero lleno de valor, a estas  fiestas que simbolizan el nacimiento de la Vida, en la oscuridad. En este otro post te expliqué lo que significa para mí la navidad.

“La tercera luz del adviento es la luz de los animales. Todos esperan el nacimiento, desde el más grande hasta el más pequeño.”

Para esta semana ya estoy trabajando :) Creando animales de fieltro pequeños y de lana cardada, también de plastilina y de fango. Los animales que el duende le traerá serán los que representan las energías del invierno, de la oscuridad, y esto nos dará pie a empezar a trabajar con ellos. Aquí os expliqué la importancia que tiene, para mí, conectarles a los animales de cada estación.

En cada saquito el duende le traerá un animal y su respectiva rima, que recitaremos para conectar con sus energías y concerlo mejor. Quizá esto da pie a ir a la biblioteca a buscar imágenes o cuentos del animal que desee… Y, si es así, si ella muestra cierta predilección por uno de ellos o por varios, mi responsabilidad será acompañarla para que sepa más, para que conecte con él y le llene de sus dones y cualidades.

“La cuarta luz del adviento es la luz de la humanidad. La luz de la esperanza, de que podamos aprender a amar.”

Esta semana el duende le traerá una pequeña muñequita hecha a mano en el Perú, típica de allí, que guardé hace años en una caja y que sigue allí, esperando el momento para cumplir la misión para la que me la regalaron. Le traerá cada día un personaje:  José, María y el niño Jesús, hechos con lana cardada, por mí, para poder recrear, al final, el nacimiento. El último día encontrará una vela de cera de abeja natural para alumbrar la escena sagrada de dar a luz a la vida (por algo se llama “dar a luz”, ¿verdad?).

Hacer este calendario de adviento da trabajo. Ya veis. Es menos sencillo que comprarlo hecho, claro, pero creo que es tan precioso dedicar las pocas horas que tenemos libres a crear con nuestras manos, con nuestra energía, los elementos que con ilusión buscarán cada mañana… Creo que el valor que tiene lo que creamos a mano para nuestros hijos no es comparable con todo lo que les podamos comprar. Y eso lo notan, se nota, y el ambiente que creamos cada mañana, cuando abre un sobre, cuando ve lo que hay dentro, es algo único y especial.

Desde este primer día de adviento hemos empezado, también a diario, dentro de la hora de los cuentos, a explicar: “La Pastorela”, adaptación de Tamara Chubarovsky:

Hacia Belén va una burra rin rin,

yo me remendaba, yo remendé,

yo me eché un remiendo, yo me lo quité,

cargada de chocolate.

Lleva su chocolatera rin rin, yo me remendaba yo remendé,

yo me eché un remiendo, yo me lo quité, su molinillo y su anafe.

María, María, ven acá corriendo,

que al chololatillo se lo están comiendo (bis).

La chocolatera. Canción popular española.

Caminito, caminito, caminito de Belén,

va María en su burrito, van María y José.

Va María delante y José va detrás

y en el medio va el burrito cataplín catapitoplán.

A Belén han llegado María y José,

con la estrella, el ángel, el burrito y el buey.

María se sienta, José la cuida bien.

El burrito le da calor, el burrito y el buey.

En el medio de la noche las estrellas tintinean

y un ángel trae al niño, trae al niño a la tierra.

María lo acuna, José lo cuida bien.

El burrito le da calor, el burrito y el buey.

Caminito. Música y letra de la estrofa 1, de Motilba. Estrofas 2 y 3,

letra de T. Chubarovsky.

Mientras el niño dormía, cerca de allí unos pastores cuidaban su rebaño de ovejas. Se estaban comiendo una rica sopa, ñam, ñam y ahora se habían quedado también ellos profundamente dormidos sch, sch. De pronto, en medio de la noche un ángel se acercó [toca la campana] y exclamó:

—-¡Despertad, despertad, que el niño ha nacido ya!

Los pastores se levantaron y hacia Belén se encaminaron.

Campana sobre campana,

y sobre campana una,

acércate a mi ventana,

verás a un niño en la cuna.

Belén, campanas de Belén,

que los ángeles tocan

¿qué nuevas nos traerán?

Recogido, tu rebaño ¿a dónde vas pastorcillo?

Voy a llevar, al portal, requesón, manteca y vino.

Belén, campanas de Belén…

que los ángeles tocan

qué nuevas nos traerán.

Campana sobre campana. Canción popular española.

[Mientras se canta Campana sobre campana, se hace otro paseíllo por el aula. Si también se mueven José y María, ellos irán delante, para ser los primeros en entrar al portal. Los pastores esperan fuera hasta que se termina la estrofa de “recogido tu rebaño”.]

Al portal llegaron y la puerta tocaron:

— ¡Toc!, ¡toc!

— Pasad buena gente, dijo José.

Los pastores se acercaron y sus regalos entregaron.

—-Te doy este corderito para que te caliente los piecitos.

—-Te doy esta lana, para que tu madre te haga una mullida cama.

— Te doy este requesón, de todo corazón.

José y María agradecieron los regalos y contentos cantaron para alegrar así al niño recién llegado.

[Todos de rodillas alrededor de María, cantan con pandereta y palmas]:

Ay del Chiquirritín chiquirriquitín metidito entre paja,

ay del Chiquirritín chiquirriquitín, queridín, queridito del alma.

Entre un buey y una burra Dios ha nacido,

y en un pobre pesebre le han recogido.

Ay del…

Ay del Chiquirritín. Canción popular española.

Nana nanita nana nanita ea, que el niñito se duerma bendito sea, bendito sea.

Nanita. Canción popular española.

[Cantarla muy suavemente haciendo un gesto con las manos como acariciando al niño].

Fuente: “Cuentos para oír, ver y sentir”, Tamara Chubarovsky.

Siempre prefiero cantar yo a ponerle un CD. También los ponemos, claro, pero me gusta más introducir una canción nueva desde mi voz para que, desde ahí, ella imite, coja sus instrumentos, cree… Y después la escuche si lo desea en formato digital.

Y, como no, hemos puesto el Belén y el árbol de Yule. Aquí y aquí te cuento más.

Adviento o… ¿cómo prepararles para la navidad?
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