Celebrar las Lunas con nuestras hijas es una de las maneras más sencillas y bonitas de conectarlas, desde bien prontito, con la sabiduría femenina ancestral, con las enseñanzas más reales, las que esconden los misterios de la Vida y de la Muerte.

Además, es una preparación fabulosa para que más adelante, cuando les llegué la primera menstruación, puedan continuar viviéndose de forma cíclica con naturalidad y con poderío, con gozo.

En esta Luna te traigo a una Diosa ancestral de la Vieja Europa, en concreto de Euskal Herria, llamada Amalur o Mari.

Lee primero este #PostMujer, en el que te cuento quién es esta Diosa y cómo una mujer la puede celebrar, para poder comprender lo que te propongo a continuación.

Te invito a que prepares un espacio de inspiración. Llamo “espacio de inspiración” a un lugar creado para conectar, para escuchar, para parar, descansar o realizar tareas que conectan con lo de adentro (pintar, escribir, tejer, cardar lana….). Algo muy parecido a una Tienda Roja, ¿verdad? Mi propuesta es escoger un lugar tranquilo de la casa y repetir en ese mismo sitio, cada mes, la celebración correspondiente.

Pon una tela marrón en el suelo, una vela blanca o amarilla en el medio, y una pluma, incienso y piedra.

Invita a tu hija a sentarte contigo y cuéntale que has preparado todo esto para celebrar con ella la Luna Nueva, tal y como llevan haciendo las mujeres de todas las partes del mundo desde el principio de los tiempos. Si podéis sería ideal salir al balcón, terraza o calle para comprobar que la Luna no se ve, que está oscura, y que pronto empezará a crecer de nuevo.

Explícale que, antiguamente, nuestras abuelas rendían homenaje, en este mes de septiembre, a una diosa que llamaron Amalur. Amalur representa la Tierra, la Vida, la Muerte, lo representa todo porque es una Gran Madre, y por ello ponemos una tela de color marrón, porque se aproxima el otoño y simboliza la tierra. Explícale el por qué de colocar todo lo que hayas puesto en la tela. Que la luz de la vela simboliza el fuego interior, nuestra luz interior, la que nunca se apaga. Que cada objeto representa a un elemento.

Dependerá de la edad, la experiencia previa en este tipo de rituales y la curiosidad de la niña, la cantidad y especificidad de las explicaciones, pero si es la primera vez sé breve y no lo compliques demasiado. Puedes dar dos pinceladas a todo esto y limitarte a responder sus dudas y curiosidades.

A partir de aquí, tirando del hilo, podéis seguir buscando información sobre esta diosa o celebración en libros de la biblioteca o internet. Podéis investigar sobre el sagrado femenino juntas.

El ritual consiste en pintar juntas la ilustración que te adjunto aquí abajo, de Mari con sus símbolos sagrados, los lauburus. Podéis pintar las dos el mismo o tener cada uno el suyo propio.

 

Después, colocad en el centro del altar vuestros dibujos terminados y, encendiendo un incienso o quemando romero, cuéntale a tu hija que, antiguamente, celebrar a esta Diosa significaba agradecer a la tierra por el alimento, por el sol, el aire, la lluvia, la vida… Por todo.

Podéis empezar, a partir de ahora, a agradecer a Mari o Amalur, cada comida, cada día. Nosotras, en casa, a diario, antes de comer y cenar, recitamos:

“Gracias Madre, Gracias Sol, por la comida de hoy”.

Material Waldorf.

Mantened los dibujos en el altar de casa hasta la siguiente celebración de Luna, cuando de nuevo os encontréis las dos para continuar descubriendo la sabiduría de vuestras abuelas de la Vieja Europa.

En nuestro #AccesoExclusivoCrianza, del proyecto “Crianza Cíclica Otoño”, trataré con más detalle cómo celebrar a esta Diosa con las pequeñas: altar, manualidades, cantos, rimas, un pequeño mito, y algunas cosas más. Si deseas unirte a nosotras puedes hacerlo desde la sección de actividades de nuestra web.

Crianza Cíclica – Celebrando a Amalur

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