Celebrar las Lunas con nuestras hijas es una de las maneras más sencillas y bonitas de conectarlas, desde bien prontito, con la sabiduría femenina ancestral, con las enseñanzas más reales, las que esconden los misterios de la Vida y de la Muerte.

Además, es una preparación fabulosa para que más adelante, cuando les llegué la primera menstruación, puedan continuar viviéndose de forma cíclica con naturalidad y con poderío, con gozo.

En esta Luna te traigo a una Diosa celta de la antigua Iberia llamada Ataecina y muy celebrada en Extremadura y Mérida. Además, te traigo con ella al rostro más oscuro de la diosa griega Hécate, por ser las dos representaciones, a este nivel, de las mismas energías.

Lee primero este #PostMujer en el que te cuento quién es esta Diosa y cómo una mujer la puede celebrar, para poder comprender lo que te propongo a continuación.

Prepara tu espacio de inspiración. Pon una tela marrón oscuro o negra en el suelo, y tres velas moradas en el centro de ella, en forma de triángulo. Pon también una pluma, un incienso y una piedra.

Invita a tu hija a sentarte contigo y cuéntale que has preparado todo esto para celebrar con ella la Luna Nueva, tal y como llevan haciendo las mujeres de todas las partes del mundo desde el principio de los tiempos. Si podéis sería ideal salir al balcón, terraza o calle para comprobar que la Luna no se ve, que está oscura, y que pronto empezará a crecer de nuevo.

Explícale que, antiguamente, nuestras abuelas rendían homenaje, en este mes de octubre, a una diosa que llamaron Ataecina. Ataecina representa el tránsito hacia la oscuridad, el camino hacia el interior de nosotras mismas, el camino en el que la luz exterior mengua y, por ello, no vemos con los ojos físicos como nos han enseñado a ver, pero que ella nos enseña a ver mucho más claro y nítido, con nuestras capacidades de discernimiento interior. Relaciona todos estos conceptos con el otoño y la llegada, poco a poco, de la siguiente estación, el invierno.

Ataecina nos guía y acompaña en este momento en el que cada vez hace más frío y hay menos luz para que sepamos que ella nos puede enseñar a reconectar con nuestra intuición, con nuestros deseos internos, con nuestra voz interior que nos avisa y aconseja, con nuestra sabiduría ancestral.

Dependerá de la edad, la experiencia previa en este tipo de rituales y la curiosidad de la niña, la cantidad y especificidad de las explicaciones, pero si es la primera vez sé breve y no lo compliques demasiado. Puedes dar dos pinceladas a todo esto y limitarte a responder sus dudas y curiosidades.

A partir de aquí, tirando del hilo, podéis seguir buscando información sobre esta diosa o celebración en libros de la biblioteca o internet. Podéis investigar sobre el sagrado femenino juntas.

Como habrás leído en el #PostMujer, el animal sagrado de Ataecina es la Cabra. Por ello, el ritual que te propongo consiste en pintar juntas la ilustración que te adjunto aquí abajo, de la cabra como animal de poder de la diosa, y de esta época del año. Podéis pintar las dos el mismo o tener cada uno el suyo propio. 

Cuéntale que cada divinidad tenía uno o varios animales asociados, y que nuestros antiguos relacionaban las cualidades de unos y de otros, y por ello los celebraban a la vez.

Sería muy interesante que le hubieras preparado diferentes libros que hablen sobre las cabras, por ejemplo de la biblioteca pública que tengas más cercana, para que después de pintarla podáis descubrir todo lo que no sepáis del animal. O quizá podéis ir a la biblioteca juntas y descubrirlo allá.

Después, colocad en el centro del altar vuestros dibujos terminados y, encendiendo un incienso o quemando romero, cuéntale a tu hija que, antiguamente, nuestras ancestras celebraban a estas Diosas y a este animal justo ahora, en esta época, porque yendo hacia el invierno frío y oscuro creían de todo corazón que ellos les iluminarían el camino, el tránsito hacia el interior. 

Como culminación del ritual sería perfecto presentarle a la niña o al niño alguna herramienta de conexión con la sabiduría interior, la no racional, que viene siendo el tema de esta divinidad y época. Nosotras trabajamos mucho con las cartas de las Diosas y de las hadas, con las de los animales de poder, con los mensajes de los ángeles… Pero hay muchas más. Runas, meditaciones, relajación del útero, respiraciones, silencio, mantras, yoga… ¡Hay muchas maneras de empezar a conectar con el interior! Escoge una e intenta que cada semana, durante este otoño, la podáis practicar juntas.

Mantened los dibujos en el altar de casa hasta la siguiente celebración de Luna, cuando de nuevo os encontréis las dos para continuar descubriendo la sabiduría de vuestras abuelas de la Vieja Europa.

En nuestro #AccesoExclusivoCrianza, del proyecto “Crianza Cíclica Otoño”, trataré con más detalle cómo celebrar a esta Diosa con las pequeñas: altar, manualidades, rimas, y algunas cosas más. Si deseas unirte a nosotras puedes hacerlo desde aquí.

Crianza Cíclica – Celebrando a Ataecina/Hécate

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