En tiempos de noche y oscuridad,

A menudo los espíritus asustan.

Llamamos a los difuntos que vagan a nuestro alrededor.

Traednos las oraciones del pasado,

Nuestra puerta está abierta.

Espíritus antiguos, oídnos ahora:

Os declaramos nuestra paz y amor.

Sabrina Dearborn

 

Os invito a crear vuestro Altar de Samhain, en casa, colocando una tela negra o morada, un velón blanco y un palo santo o incienso. Es importante que esta vela blanca esté encendida desde el momento en el que el sol se esconda, el día 31 de octubre, hasta que se apague por sí misma. Por ello es recomendable que este altar no esté a la altura de los niños, sino algo más arriba, y que lo puedan ver y podáis explicar el por qué de todo esto acercándoles vosotras hasta él.

Además, en este altar os invito a colocar una bruja (ya sea una imagen, postal, figurita, muñeca…) y una pequeña calabaza.

El día 30 de octubre sería ideal ir con ellos a comprar lo que necesitemos para confeccionar este altar. Tenemos que explicarles qué es lo que vamos a hacer y por qué, tienen que saber qué es lo que estamos a punto de celebrar.
Seguramente habrán visto, desde hace días, escaparates de tiendas llenos de objetos terroríficos, de arañas y telarañas, de esqueletos, de vampiros… Podéis contarles que todo lo que ven es la manera en la que las personas han ido incorporando diferentes tradiciones sobre Samhain, a lo largo del tiempo.

La idea principal que creo que podemos transmitir a los niños y niñas mayorcitos, desde los 7 años, es la siguiente: Nuestros ancestros celebraban en este tiempo a sus abuelos y abuelas, los que ya habían muerto. Los recordaban encendiendo velas y hogueras, se volvían a explicar una y otra vez las historias de sus vidas, se les agradecía todo lo que habían hecho por ellos, se les perdonaba si es que había sucedido algo que les había dolido, se hablaba de ellos para que no se olvidasen jamás. Por ello, aún ahora muchas personas decoran sus casas y llevan flores al cementerio, por ello se reúnen en familia el 1 de noviembre. Además, ponían velas dentro de las calabazas que habían vaciado porque, siendo un alimento común en otoño, estas alumbraban las tardes y noches y les recordaban los caminos de luz que las almas de sus antepasados habían necesitado transitar.

La idea principal que creo que podemos transmitir a los niños y niñas de los 3 a los 7 años, es la siguiente: En este momento del año, en el que el sol sale menos, alumbra menos y da menos calor, ahora que el frío llega, tenemos que recordar que nuestra lucecita interior no se apaga nunca. Nuestros ancestros decían: “’¡Da igual si el sol va a dormirse antes! Porque nuestras luces interiores no se apagan nunca.” De aquí que os proponga realizar con ellos en esta noche un farolito que represente esta luz interior y salir a la calle, cada uno con su farolito, para ver que juntos, con la lucecita de cada persona que tienen cerca, aún alumbran más y dan más calor.”

 

*Fragmento del curso “Crianza Cíclica Otoño-octubre” y del taller online “Samhain: ¿Cómo vivirlo y celebrarlo con los niños?”, disponibles en la sección de actividades de la web.

Crianza Cíclica: El Altar de Samhain

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