La primera sangre marca un punto de inflexión importante en la vida de todas las mujeres. No es un acontecimiento cualquiera, es algo importante tanto a nivel físico, como psíquico, emocional y espiritual.

La forma en la que este acontecimiento es recibido en nuestro alrededor, en especial con nuestra madre, es muy relevante no solamente para el momento presente, sino también para la vida futura. Una mujer que recibe su primera sangre junto a una madre amorosa y acompañante que no pone palabras vacías de significado o intenta ver las necesidades de la niña que tiene delante, es una niña que va convirtiéndose en mujer desde un centro seguro, armónico, sólido. Y estas son las raíces de su autoestima en los años de la adolescencia y juventud, de la construcción de relaciones íntimas sanas y constructivas, de la relación, por tanto, consigo misma.

Ya no es tiempo de negar u ocultar la sangre. Ya no es tiempo de ofrecer herramientas que se ha demostrado que son tóxicas para el cuerpo femenino y el medio ambiente como las compresas y los tampones desechables.

Ya no es tiempo de sentenciar frases tales como: “Ahora ya eres una mujer”, “Cuidado con los hombres”, etc.

Ahora es tiempo de criar a niñas que reciban su sangre con amor, pues habiendo visto a sus mamás recoger su propia sangre y regar sus plantas u ofrecerla a la tierra, no cabe en ellas la creencia falsa de la “suciedad”. Ahora es tiempo de enseñar a nuestras niñas herramientas sanas y ecológicas como las compresas de tela y las copas menstruales o las esponjas marinas.

Ahora es tiempo de acompañar la primera sangre de nuestras hijas con más abrazos que palabras, con emoción, con amor, con una felicitación.

“Estás creciendo, has crecido mucho ya, y tu regalo ya ha llegado. Eres la portadora de la sabiduría de todo tu linaje, todas menstruamos cada mes como tú ahora también harás. Esto nos une. Además, tu cuerpo se prepara para, cuando lo desees, dentro del tiempo que desees, poder ser mamá. ¡Felicidades,
mi amor!”.

Ahora es tiempo de celebrar: Celebrar todo lo que no festejamos nosotras en este momento, y hacerlo no solamente por ellas, sino también por nosotras mismas y por las que vendrán. Por este motivo, yo os propongo una celebración de Primera Luna en la que vosotras, las mamás, también participéis. Me refiero a que no seáis solamente las organizadoras, sino parte integrante del ritual. La mujer que siente la necesidad de acompañar a su hija de forma
consciente en este rito de paso merece celebrar junto a ella, también, su primera menstruación.

En todo el mundo, desde siempre, se han realizado Ritos de Paso.

– En la región de los montes Altai (Sur de Siberia), un lugar donde pervive el chamanismo de origen femenino más antiguo, reconocen la llegada de la menstruación como el momento en que una mujer puede vivir el goce del sexo, el
orgasmo como un modo de iluminar la conciencia y expandir la energía (aun cuando la actividad sexual sea en soledad). Creen que la sangre menstrual es la única que el cuerpo expulsa sin acto de crueldad ni heridas y es una representación de un reinicio de ciclo cada mes. Esta sangre es sagrada para quienes adoran a la Diosa (la Tierra) y
se la ofrendan. Se celebra con una fiesta tradicional para dar inicio a un periodo de profunda sensibilidad en el que las mujeres estarán más perceptivas que nunca para consultar oráculos y confiar en las visiones y la intuición; un don femenino. Suponen que la Madre Tierra devuelve a sus mujeres la energía a través de la vulva, por lo que
danzan desnudas sobre los campos sembrados para fertilizarlos.

– El pueblo apache rinde un culto amoroso a las chicas que comienzan a menstruar a través de la ceremonia de Sunrise. Durante cuatro días se celebra la unión de la chica con la Madre Tierra a través de danzas, cantos, ritos sagrados y regalos; es pintada de blanco y con arcilla para que la bendición de la tierra recaiga sobre ella. A partir de ese momento, a la mujer se le considera poderosa y bendecida por su fertilidad. Una verdadera fiesta que hasta la fecha se sigue practicando.

– “Los pigmeos del Zaire celebran las primeras menstruaciones de las chicas con una gran fiesta de gratitud y alegría. La mujer joven experimenta el orgullo y el placer, y todo el grupo demuestra su felicidad.” John Zerzan, “Futuro primitivo.”

– “En muchas culturas amazónicas, la llegada de la primera menstruación en las jóvenes indígenas resulta un acontecimiento relevante en la aldea y es acompañada de celebraciones.” Wigberto Rivero Pinto, “La sexualidad en los indigenas amazónicos”

En nuestro mundo occidental, el concepto ritual de transición se ha ido desgastando poco a poco, pero este hecho aún es más patente cuando se trata de la pubertad.

El acto físico de la primera menstruación es un ritual natural que hace relativamente poco tiempo ha empezado a ignorarse; es un momento en el que la vida de la niña cambia porque deja la naturaleza lineal para adoptar el comportamiento cíclico de la mujer. Menstruar de forma consciente, por primera vez, le ayudará a reconocer y aceptar el cambio que ha experimentado, y se transformará en el comienzo de su aprendizaje a partir de sus propias
experiencias en su camino hacia la madurez.

 

Miranda Gray da las pautas para un rito de paso, de niña a mujer: El ritual debe incluir:

– Alguna forma de afirmación acerca del amor y el apoyo de la madre hacia la hija.
– La muerte simbólica de la niña y el dolor de la madre, así como el posterior despertar de la joven mujer y el júbilo de su madre.
– Algún elemento de enseñanza, como por ejemplo el significado del ritual y los símbolos o lenguaje figurado que se usen en él; los poderes de la condición femenina; la dualidad de la mujer; su vínculo con la luna y las estaciones; la necesidad mensual de descender para poder plasmar en el mundo las energías creativas; la fortaleza y la belleza inherentes a la mujer; la necesidad de que la niña recuerde sus sueños durante el período del primer sangrado.
– La bienvenida de la hija a la hermandad de todas las mujeres y la luna.

Y yo os invito a empezar a reflexionar sobre qué tipo de ritual o celebración te hubiera gustado tener a ti, mujer adulta que lees esto, y no tuviste. Desde ese punto podrás crear la mejor celebración para la llegada de la primera sangre de tu hija porque, haciéndolo así, te sanarás tú mientras la acompañas a ella, ¿y no es esto maternar?

Gracias por haber llegado hasta aquí, por haber formado parte de la Semana de la Menarquía. Deseo de todo corazón que te haya gustado, servido e inspirado.

Si te ha gustado no puedes perderte el taller online que te he preparado para contarte todo lo que necesitas saber para crear una celebración de primera menstruación bella, significativa y transformadora para ti, y para las niñas que acompañes. Un ritual que llene de sentido y de significado esta etapa vital tan importante y profundamente invisibilizada en nuestra sociedad actual. Un ritual que abra la puerta al vínculo, la confianza, la escucha, la comunicación profunda y la alegría interior, a las puertas de la adolescencia de tu hija.

Taller Online: La celebración de la primera menstruación.

Martes 30 de marzo, a las 17,30h (si no puedes estar en el directo, recibirás la grabación).

#Día7 Semana de la Menarquía: Celebrar la primera sangre

Un comentario

  • Xoana

    3 de abril de 2021 a las 15:21

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    Esta muy bien. Ver la menstruación como algo normal. Eliminar los tabús y mitos

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