Muchos cuentos de hadas indican que todos estamos en la búsqueda de convertirnos en reyes, gobernar nuestro propio reino, tomar decisiones sabias y presidir un dominio saludable y tranquilo, para siempre.

Ann Druitt

La celebración del cumpleaños es una de las más importantes en la vida de unx niñx. Cuéntame la historia de cómo nací es una de las preguntas habituales que nuestrxs hijxs nos formulan a medida que crecen, y suele ser una pregunta, además, reiterada, ya que la nutrición anímica que ofrece la repetición de la narración de esta vivencia, que no es habitual recordar por unx mismx (necesitamos que la/el adultx nos lo relate), está celebrando la Vida.

 

Y de esto trata un cumpleaños: De celebrar la identidad propia de un Ser, de celebrar y acompañar este «emerger» singular y puro de la propia individualidad.

Y, aunque la historia no empiece aquí, aunque venga de muy lejos el deseo de este hijx, aunque los linajes y sus historias sean complejas y se entremezclen para crear también parte de lo que llevamos, de lo que somos, como dijo Miguel Hernández: «besándonos tú y yo se besan nuestros muertos, los primeros pobladores del mundo», aunque la historia no empiece ahí, este fue el portal de entrada al mundo del niñx, y ese portal, esa vivencia que queda impregnada en el subconsciente y en la piel, tiene que honrarse como merece.

El cumpleaños, por tanto, es este rito de paso anual en el que celebramos la Vida del Ser que crece y le acompañamos, en comunidad, hacia este despertar de sus fuerzas interiores y de sus cualidades determinadas, de su propia singularidad, con amor, con respeto y con un lugar.

Porque celebrando a este niñx que crece estamos ofreciéndole, año tras año, su lugar en árbol familiar, su lugar en la tribu de la que forma parte: raíz (anclaje, seguridad, derecho a vivir, conciencia profunda del lugar del que procede), tronco (voluntad, crecimiento fuerte, energía, buena dirección, propósito moral), ramas (aire, ideas, caminos, opciones, vivencias) y hojas (SER, crear, expresar desde lo que ES).

Esta es tu silla y en este día, cada año, te corono como rey o reina de tu mundo interior, de tu propio reino. Reina sabio, toma buenas decisiones en tu vida, sé amable, sé fiel a ti mismo y recuerda que el problema del otro es el problema de todos. Resuelve con sabiduría. Recuerda de dónde vienes, toma tu voluntad como tu fuerza: Vive, crece, brilla y muéstrate al mundo. Tienes un lugar que nadie más que tú puede ocupar. Esta es tu silla, la tuya. Yo te corono.

 

Cuánto hay detrás de un hecho tan normalizado como poner una corona y una capa de aniversario, ¿verdad?. Una simbología MUY poderosa que, muchas veces, no nos paramos a pensar, a reflexionar.

Hay una tradición navaja muy especial, que tiene más relevancia que el día del cumpleaños para ellxs:»El día de la risa». En este día se celebra la relación entre el/la niñx y la primera persona a la que estx niñx sonrió en su vida, y se sobreentiende que entre estas dos almas hay una relación especial, para siempre. Este adultx es nombrado «padrino» del niñx, y durante este día se celebra esa primera risa que tejió un vinculo. El padrino es el encargado de acompañar el desarrollo de la vida espiritual del niñx. Una similitud muy grande con lxs padrinos dentro de la religión cristiana. Me parece muy interesante la figura de alguien que acompañe al niñx en el cuidado de su mundo interior fértil, de esta espiritualidad tan alejada de la sociedad banal y superficial en la que vivimos. Quizá esta persona pueda ser una amiga, un amigo, un familiar… que ha mantenido una conexión fuerte con la naturaleza o los ciclos de la vida. Quizá, aunque no seamos o formemos parte de una religión determinada, podemos sentir la necesidad de que alguien sensible y con cierta sabiduría interior «apadrine» a nuestrx hijx y le ofrezca guía cuando lo pueda necesitar. Recordemos que es necesaria una tribu entera para criar a un hijx; recordemos que no podemos serlo todo, ni nutrirlo todo; recordemos que llegada la adolescencia, sobretodo, unx niñx necesita muchas madres, muchos padres, adultos referencia que marquen un camino ejemplar; y recordemos también que la espiritualidad es un tipo de inteligencia, dentro de las llamadas «inteligencias múltiples», ¡y está completamente olvidada!

El cumpleaños se ha desarrollado en Europa como un festival en el que se aborda y se apoya, tanto la singularidad de la persona como la universalidad del camino humano donde el individuo es celebrado y afirmado por la comunidad. Hay motivos bastante intrincados que se invocan de la manera más sencilla.

Christine Fynes

 

Pero, ¿cuáles son estos motivos entrecruzados que se invocan de manera poco compleja en los cumpleaños, y que dan respuesta a esta celebración tan potente del propio Ser?

Los ingredientes principales de una celebración de cumpleaños son:

  • El pastel: representa la totalidad de la vida de la que cada uno reclama una parte. Su materia es un regalo de la tierra que nos sostiene y que satisface nuestras necesidades de cuerpo para poder así seguir caminando con fuerza y energía nuestro camino de vida.

 

  • Las velas en vertical: el fuego es espiritualidad, es alma, es chispa interior. La vela vertical nos conecta con nuestra naturaleza espiritual, con nuestra individualidad con dirección y propósito moral.  La vela nos guía como si se tratara de un farol encendido en el lugar de más oscuridad para que podamos seguir viendo siempre, aunque la oscuridad pueda aparecer a lo largo de nuestra vida. Si esta luz interior se mantiene encendida, nuestra vida no perderá el significado y podremos seguir viendo, alumbrando nuestro propio camino, andando.

 

  • Los ayudantes en el camino: En la vida aparecen personas, desde el principio, que resultan importantes para el propio crecimiento. Partiendo de la familia, pero también los maestrxs, amigxs, compañerxs, vecinxs… Estas personas que aparecen y cumplen una misión, por pequeña que sea, dentro de la vida, son llamadas «ayudantes en el camino», y todos los deseos y sentimientos que puedan aportar serán alimento anímico para el camino de vida de este niñx. Son su tribu. El amor de la familia y de los amigos es, para un niñx que crece, como la tierra, el sol, el agua y el abono que necesita una planta para convertirse en fuerte, alta y sana.

 

La mesa de cumpleaños, la coronación y la campana, son otros elementos llenos de simbología que componen la celebración, inspiración Waldorf, del cumpleaños.

Pero hay más: La preparación de la celebración con cada una de sus preguntas (¿cómo?, ¿dónde?, ¿con quién?, ¿qué comeremos?, ¿qué actividades haremos?…), los regalos, las invitaciones, un ritual….

De todo esto te hablaré con más detalle en el Taller Online con la Asociació Los Lliris: Inspiración Waldorf en el cumpleaños, el próximo 4 de junio. Puedes apuntarte aquí.

 

El cumpleaños inspiración Waldorf

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