La Luna Llena en Sagitario nos abre las puertas a la energía de la Madre Fuego, la Madre Sol, la que en el Solsticio llega para quedarse durante todo el verano. Este episodio marca el inicio, la preparación, para el Solsticio de Verano (Litha) del 21-22 de junio, y para la festividad de San Juan.

El Solsticio de Verano se ha celebrado desde siempre como el gran portal hacia la Luz máxima, la suprema, la que no puede ser más grande, ni alumbrar más, ni dar más calor porque, a partir de ese momento, empezará a rebajar su intensidad.

Y eso celebramos: El punto máximo de efervescencia, de vida, de movimiento, de calor, de todo. En esencia, una celebración muy ligada a las energías de la Luna Llena de cada lunación, pues estamos hablando de la cumbre, la redondez máxima y el círculo sagrado.

En el Solsticio de Verano o Litha, la doncella que nació en Imbolc llega a su plenitud, y por ello pasa a ser la Madre (¿recordáis los arquetipos femeninos y sus correlaciones? De Doncella-preovulatoria, a Madre-ovulatoria, a Chamana-premenstrual, a Bruja-menstrual, y volver a empezar).  Esta Madre Sol se encuentra, en estos momentos, en el máximo apogeo en cuanto a sus cualidades y funciones (luz y calor) y, por ello, se la celebra. Se la celebra del mismo modo que se celebraba, antiguamente, la maternidad y la crianza. Se la celebra como se celebraba a la mujer que pasaba de doncella a madre. La celebración del Solsticio tiene mucho que ver con los ritos de paso de las mujeres que se convertían en madres, pues se celebra el mismo tránsito de arquetipo, con las mismas energías asociadas.

 

Las imágenes esenciales de este tiempo son:

  • La Madre como el Sol en su máxima potencia, es decir: La mujer madre[1] como la cúspide de todas las cualidades y dones puesta al servicio de ella misma, y de todo lo que ama. Esto despierta una consciencia nueva en cuanto a la maternidad. Si nuestra sociedad hubiera aprendido, a niveles más profundos, lo que es la Madre realmente, lo que supone para sus hijos, para su tribu, para el ecosistema, para la Vida, se cuidaría más todo lo que se legisla alrededor de ella.

 

  • Las energías de la Madre como sagradas en sí mismas, más allá de los arquetipos y dogmas cristianos posteriores en los que se escondieron y taparon las energías verdaderas de las madres, en pro de un nuevo arquetipo de mujer sumisa, virgen, sin necesidades, dócil, inocente, servicial…: La Virgen María. Creando además su antítesis en María Magdalena[2], y haciéndola conocer como a la “prostituta”. Una manera de amarrar a las mujeres madres en una serie de comportamientos y sentires para, entonces, reprimir sus instintos y sus cualidades más potentes y bellas por sentirse culpables al verse más parecidas a la Magdalena, que a la María. Y, por tanto, malas madres.

 

  • La fuerza plena del arquetipo de la Madre, en todos sus rostros, pero especialmente en el sexual. Comprendiendo que la Madre es la mujer que brilla, que resplandece, que crea a través de su sexualidad, y que sostiene y da la vida a través de ella. Que tiene todas sus cualidades al máximo de su rendimiento y que es también, por este motivo, la mujer más activa sexualmente o, al menos, la que vive más tiempo a través de la sexualidad. Recuperar los conceptos de embarazo, parto, lactancia, piel con piel… como sexualidad en femenino es una parte importante de las energías del tiempo.

 

  • La recuperación de los rituales de placer y de amor como rituales Sagrados porque es allí dónde moran los caminos para brillar, es desde allí dónde podremos coger nuestras varas de poder[3] para andar la chamana y la bruja de manera consciente. Sin coger la vara aquí, ¿cómo haremos alquimia después?

 

¡Wooow! Os reconozco que lo escribo y se me eriza la piel. ¡Tanto camino por recorrer en el reconocimiento real de la maternidad! ¡Celebremos a la Madre Sol como se merece en este Solsticio! ¡Creemos una celebración significativa para nuestras crías para sentar en ellas las semillas del amor, del respeto y de la admiración hacia este arquetipo femenino tan desvalorizado, actualmente!

 

[1] Es muy importante remarcar que cuando hablamos de la mujer madre no nos referimos solamente a tener hijos físicos, sino también a haber gestado, sostenido y parido un proyecto, por ejemplo.

[2] Quiero dejar claro que la figura de la Magdalena en los evangelios apócrifos es muy distinta a la percepción que nos han hecho llegar hasta nuestros tiempos, y que podéis investigar más al respecto porque es un camino de sanación para la mujer madre, impresionante.

[3] Varas de poder como metáfora del poder interior, de nuestras creencias propias, de saber lo que queremos y hacia dónde queremos ir.

 

*Extracto de Crianza Cíclica Verano – Junio –  “Especial San Juan”. Si te ha gustado puedes unirte, aquí.

El significado original del Solsticio de Verano: ¿Qué celebramos?

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