El abuelo hace a Mila un regalo muy especial: unas tomateras. Le enseña a plantarlas y a cuidarlas. Día tras día, Mila irá descubriendo, entusiasmada, cómo van cambiando sus queridas plantas. Gracias a su esfuerzo, dedicación y amor, las tomateras le darán mucho más que sus frutos: también aprendizajes que la acompañarán para siempre.

«Los tomates de Mila» es un cuento que, sin duda, nos puede ayudar mucho en una situación como la que estamos viviendo porque despierta en los niños el amor por la naturaleza y valores como el saber esperar, el esfuerzo o la cooperación.

Una historia que además podemos aprovechar para poner en práctica dentro del hogar haciendo un huerto en casa.

Además de divertido, plantar y cultivar un huerto puede ser una actividad para potenciar la concentración y la capacidad de observación de los niños.

Ver crecer una planta y, en especial, una que nos obsequiará con sus frutos como puede ser una tomatera, nos ayuda a hacernos conscientes de que todo es un proceso, a conectar con los ciclos de la naturaleza, a incorporar la espera en nuestra manera de vivir y, por supuesto, nos permite maravillarnos por la belleza y la sabiduría de la vida.

Para sacar todo el jugo posible a este cuento que está presente en las Cajas de Verano Edición Limitada (disponible hasta el 20 de junio o hasta fin de existencias), te traigo una manualidad para dedicar una mañana o una tarde, después de haber leído el cuento: la caja de tomates con papiroflexia.

El cuento «Los tomates de Mila» está en dos de las Cajas de cuentos de verano que te hemos preparado:

Consulta todas las Cajas de verano que hemos creado, y que están disponibles, aquí.

*Las cajas de cuentos están disponibles en castellano y en catalán.

*Este texto forma parte del material pedagógico de ING Edicions.

 

«Los tomates de Mila», incorporando la espera a nuestra manera de vivir

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