El próximo día 20 de enero celebramos la Luna Llena. Hace años que celebro las Lunas consagrándolas a una divinidad precristiana, pues a lo largo de estos años he podido darme cuenta de que, sin lugar a dudas, nuestros abuelos y abuelas de la Vieja Europa hacían lo que hacían por razones de peso. Es verdad que, a simple vista, en la sociedad en la que vivimos puede costar tomar consciencia de ello, darnos cuenta de que si ellos, en esta época, celebraban una Diosa en concreto, una divinidad con una historia, con unas características determinadas, con unas enseñanzas concretas, no era en vano. Así, trabajando cada mes la divinidad que ellos celebraban me alineo con las energías del momento (no olvidemos que sus Dioses y Diosas representaban siempre la realidad de la Naturaleza que vivían a lo largo del ciclo estacional), aprendo, me equilibro, me enraízo, me reconecto con lo esencial. No me pierdo.

Este mes nuestras abuelas de la Vieja Europa rendían culto a Iberia o Hisp-Anna, y en este post os transmitiré el por qué y os daré algunas ideas para que lo podáis celebrar también vosotras en vuestros hogares.

Esta es la Diosa que se coronó como Madre Tierra en la península hispánica. “La diosa del centro del altar”, como la llaman algunos historiadores de la época”, la diosa central, de referencia, en Hispania.

Diosa Iberia, presente en la plaza del General Castaño, en Madrid.

 

“Déjame coronarte

Señora del tiempo antiguo

en que se pierde tu nombre.

 

Madre de la Tierra,

Iberia

Hisp-Anna.

 

Tú eres la Gran Señora

oculta tras los ropajes

de las vírgenes de España.

 

Eres gitana en Granada

Venus en Montserrat

Estela en la Tierra Vasca

Brígida en el Camino

Meiga y Sorgiña en Galícia.

 

Señora de las hadas del bosque

Loba aullando en el cañón

Luna de Plata

 

Tú eres la mora y la blanca

Señora de la lujuria

que sin embargo eres santa

 

Dueña del oro sagrado

Isis, Mari, Xana, Tanit…

 

Danzarina gaditana

Dama del Sorginetxe

Majaró, Chaxiri, Amalur,

Juno, Minerva y Cibeles…

 

¡Eres todas y eres una!”

Sandra Román.

Con esta poesía potentísima de S. Román podemos comprender parte de la esencia de esta Diosa. Ella es poderosa, ella es dueña de su cuerpo, ella lleva joyas, vestidos ceñidos con cola y peinetas en el cabello. Ella canta y baila y calienta su centro, su corazón, su útero. Y da calor alrededor. Esta es su magia, que en tiempos de invierno profundo, en tiempos gélidos su fuego interior brilla más que nunca, alumbra y da calor. ¿Qué necesitaban nuestros ancestros en este tiempo? ¡Calor interior, calor exterior! De esta manera esta divinidad representaba el fuego interior que calienta los cuerpos y las almas, a través de la pasión.

Personalmente veo a esta Diosa, así:

Pero que yo la vea y sienta así no significa que tú la tengas que ver y sentir así. Mientras hagas este ritual conectarás con ella, la verás, la olerás. Y esta imagen, la que te venga, será la tuya, tan valiosa como cualquier otra.

Iberia es una Diosa muy potente y especial. Aunque está dentro del arquetipo de las diosas brujas o ancianas, yo la siento y veo como una chamana muy oscura, una bruja conectada a su cuerpo de tal manera que, es a través de él, que hace su alquimia.

Por este motivo, y tal y como dicen algunas estudiosas de las tradiciones precristianas femeninas, como Sandra Román, a esta Diosa no hay mejor forma de celebrarla que a través del propio cuerpo, que es la tierra en sí misma (habíamos hablado de este concepto en “Crianza Cíclica otoño” y en “Despertar a la Chamana Interior). Así, igual que en otras ocasiones dábamos una importancia enorme al altar o centro de celebración de la divinidad o de las energías de la misma, en este mes daremos esta misma importancia a nuestros cuerpos.

“Para Iberia o Hispanna el altar es su cuerpo y, por tanto, también el nuestro.”

Sandra Román

Te invito a que crees un altar para esta Diosa. La tela puede ser roja y las velas doradas. Vístete para la ocasión, con un vestido que te haga sentir poderosa, rojo a poder ser, y con joyas. Péinate y coloca algo bello en tu cabello: una pinza, una peineta… Y zapatos de tacón. Con tu cuerpo también puedes hacer alquimia, activando tu fuego interior a través de la danza y el canto puedes hacer que tu corazón-útero despierte del letargo invernal, calentarás tu cuerpo, calentarás el hogar y darás calor a quién esté a tu alrededor. Utiliza tu pasión para moverte, para sentir cada parte de tu cuerpo en consonancia con el ritmo de la música que te propongo bailar.

Puedes poner, después, la música que desees, ¡aquella música que te conecta y hace que tu cuerpo no pueda parar de moverse! La que te conecta con la pasión.

En el altar, además de las velas puedes disponer alguna joya y un elemento que te haga conectar con tu pasión interior. Pero siempre en relación a tu cuerpo, que es el objeto de este ritual, que simboliza a esta Diosa. ¿Quizá un fular con el que te sientes divina? ¿Un vestido? ¿Un sujetador? Lo que sea que te conecte a tu fuego interior.

Ahora te invito a que conectes con las cuatro direcciones a través de tu propio cuerpo:

El Norte es nuestra cabeza.

El Este es nuestro costado derecho, que es yang y luminoso por ser por dónde nace el Sol.

El Sur es todo el cuerpo en plenitud.

El Oeste es nuestro costado izquierdo que es oscuro, yin, por ser por dónde muere el Sol en cada atardecer.

El Centro es el útero de la Diosa, que es también el nuestro.

 

Colócate primero mirando hacia el Norte, poniendo las manos sobre tu cabeza.

“Me corono como Diosa de mi propio cuerpo”.

Colócate ahora mirando hacia el Este, poniendo las manos sobre tu costado derecho.

“De mí nace el Sol en cada ciclo, soy la Vida.”

Colócate ahora mirando hacia el Sur.

“Todo mi cuerpo es plenitud. Soy plena en mí misma.”

Colócate ahora mirando hacia el Oeste, con las manos sobre tu costado izquierdo.

“Abrazo mi oscuridad, por dónde se me pone el Sol que siempre vuelve a nacer.”

Colócate ahora enfrente de tu altar, con las manos en tu útero.

“Soy mi centro, y me alineo con él.”

 

Para finalizar, siéntate delante del altar y recita la oración que te he presentado al principio del post. Agradece a esta Diosa por recordarte que, en tiempos de frío invernal, tu calor y tu pasión son tu fuego interior, y que éste nunca se apaga.

En “Crianza Cíclica invierno” explico cómo trabajar esta divinidad con los niños a través de actividades y un ritual. Si deseas unirte, estás a tiempo.

Ritual de Luna Llena: Celebrando a Iberia o Hisp-Anna

4 comentarios

  • Mercedes Jiménez

    15 de enero de 2019 a las 13:19

    Enlace permanente

    Que potente!!!! Leo el ritual y siento el vello de mi piel erizarse. Lo haré, muchisimas gracias por la propuesta

    Responder
    • Laia

      18 de enero de 2019 a las 10:34

      Enlace permanente

      Me alegro que conectes con la propuesta, Mercedes! Me encantará que me comentes la experiencia una vez hecho :) ¡Abrazos!

      Responder
  • Coral

    21 de enero de 2019 a las 10:24

    Enlace permanente

    En gratitud por la generosa propuesta de ritual y de música qué lo acompaña.

    Responder
    • Laia

      22 de enero de 2019 a las 9:50

      Enlace permanente

      Gracias por tu comentario, Coral. Me alegra mucho saber que llega lo que hago, que reconecta o enciende una chispa de conexión… Un fuerte abrazo, ya sabes dónde estoy.

      Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *