Ataecina/Hécate, Madre de las Brujas:

“Soy la Luna Negra

y la guardiana de los umbrales.

Yo habito el centro del Misterio.

Llámame cuando estés de pie

en medio de caminos que se bifurcan

y seré la voz que susurra en tu oído,

los secretos que se ocultan

en cada dirección.

Yo soy la Anciana Sabia,

tu “yo” futuro y eterno.

La voz de tu corazón.”

Sandra Román.

 

En esta Luna Nueva de octubre te invito a celebrar a Ataecina o Hécate. A esta Diosa se la ha conocido como a la “Madre de las Brujas” y su tiempo es durante los festivales celtas del fuego, en Samhain, entre el otoño y el solsticio de invierno. No en vano es la que acompaña los tránsitos hacia la oscuridad.

Ataecina. Mármol, 210x93x72 cm, del artista Pedro Roque Hidalgo. Museo del mármol de Vila Viçosa (Portugal), 2008.

Mientras Ataecina es una diosa Íbera celta, Hécates una diosa griega, pero mucho más antigua que el resto de los dioses del Olimpo. Celebro y uno a estas dos divinidades en una sola porque, a un nivel del alma, estamos hablando de la representación del mismo arquetipo femenino. Es, en definitiva, la misma divinidad.

Los cipreses son los árboles consagrados a la Diosa oscura Ataecina, y es por este motivo que aún ahora se siguen plantando en los alrededores de los cementerios. De la misma manera, desde siempre se le han consagrado también los bosques sagrados, como metáfora de viaje por el subconsciente, por el mundo subterráneo, el camino hacia la muerte.

“Hay muchas muertes que atravesar durante una sola vida.”

Nor Hall.

Esta Diosa acompañaba a las mujeres en sus ritos de iniciación interior, descubriéndoles sus capacidades y dones menos racionales: la intuición, la videncia, el conocmiento interior… En definitiva, todo lo que nuestra sociedad teme y ridiculiza. A Hécate se encomendaban las mujeres en la Edad Media, cuando eran condenadas a morir en la hoguera acusadas de brujería.

En Iberia, las mujeres del norte, en concreto de Euskadi, cuando realizaban akelarres en los campos, en realidad estaban rindiendo culto a la Diosa Cabra. “Akelarrea”= Campo del carnero”. Y es que el animal consagrado a Ataecina fue la Cabra.

La Cabra es un animal muy común en la simbología pagana de la Vieja Europa, antes de que se le otorgara un componente negativo o “demoníaco” según el cristianismo.

“Si observamos una cabeza de carnero vista de frente, se asemeja al útero con las trompas y también a la figura de la Diosa con los brazos en jarra.”

Sandra Román.

Resultat d'imatges de dibujo del utero y trompas para colorear

Hay una artista llamada Camila Carlow que hace mandalas y representaciones del símbolo sagrado que ha venido ritualizándose desde el mundo ancestral: El triángulo del útero. Lo hace con materiales propios de la naturaleza y los resultados son, bajo mi punto de vista, espectaculares.

Fíjate:

Resultat d'imatges de artista que hace el utero con hojas

 

Resultat d'imatges de artista que hace el utero con hojas

¿Verdad que parece como si todas las connotaciones negativas de lo femenino, todo lo que las mujeres llevamos a cuestas desde los incios del patriarcado, se desvaneciera, dejara de existir, con solo mirar estas imágenes?

El ritual que te propongo para celebrar a Ataecina/Hécate es el siguiente:

Coloca tres velas de color morado encima de una tela de un tono oscuro, con forma redondeada. En medio, pon una imagen u objeto que represente a la Diosa (puedes pintarla tú misma, tal y como te la imagines). Al lado coloca una imagen de su animal sagrado, o algo que te recuerde a la cabra.

Prepara diferentes cestitas con elementos naturales de este tiempo: hojas, bellotas, castañas, flores silvestres, uvas, pasas…

Ahora, haz una representación del triángulo sagrado, tomando como ejemplo las imágenes de la artista Camila Carlow,  y ofréceselo a la Diosa. Si lo haces en el bosque puedes dejarlo como ofrenda para la Tierra.

Una vez lo hayas hecho pídele a Ataecina/Hécate que te acompañe en el tránsito hacia la oscuridad del invierno, que te guíe y te muestre tu sabia interior: la intuición, el conocimiento interior.

Escoge una herramienta de poder, ya sea un tarot, unas cartas de animales totémicos, unas runas… Lo que utilices normalmente o, si no utilizas nada, lo que más te sientas llamada a hacer, y comienza el viaje de iniciación hacia las profundidades de tu voz interior. Saca una carta con la mano izquierda y los ojos cerrados, y lee lo que te viene a decir. Incorpora la práctica de tu herramienta de poder cada día, al menos durante 5 minutos, durante este otoño, y encomienda tu trabajo interior a la Diosa Ataecina.

Puedes recitar, si lo deseas, su oración:

“Luz del alma,

llévame a encontrar tus misterios

en las oscuridades profundas

donde mora mi ser.

Señora de los muertos,

llévame a tu universo

para que no conozca el miedo

sino el amor

y la paz

en el frío fantasmal

de tus pálidas manos

que me guían.

Luz del alma,

Ataecina,

he venido ante ti

para morir.

No me niegues

la sabiduría silenciosa

que escondes

tras tu rostro velado.”

Sandra Román.

 

Si has de realizado el taller online “Despertar a la Chamana Interior”, además, tendrás una serie de herramientas de conexión con tu útero, que son muy potentes, y que recomiendo llevar a cabo en esta época.

Si deseas saber más sobre cómo celebrar a las Diosas antiguas que representan esta época, puedes unirte al taller online “La Llama del Templo”. Tienes toda la información aquí.

Ritual de Luna Nueva – Celebrando a Ataecina/Hécate

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