Nosotros

Nuestros nombres son Laia y Adrián. Hace dos años nos convertimos en papá y mamá, y este hecho, ya desde el principio, lo cambió todo. Nos transformó, nos reseteó, nos abrió las puertas a las heridas más primitivas y al amor más genuino. Ella nos trajo, desde el principio, mucha necesidad de estudio y de formación, pues era necesario que cada paso dado no fuera en falso.

Yo, Laia, no quería pruebas gestacionales innecesarias, ni un parto intervenido, ni dar biberón. Simplemente no quería. Deseaba con todas mis fuerzas parir en casa, amamantar a nuestra cría todo el tiempo que fuera necesario, aprender de todo ello. Y tuvimos que informarnos y dialogar mucho. Después de dar a luz empezó una nueva aventura en la que trabajar desde casa no era lo que antes, en mi cabeza, hubiera imaginado. Lúa necesitaba soporte constante, acompañamiento, y decidí reducir a la mínima expresión todo lo que había estado haciendo hasta el momento. Me dediqué a criarla, a cuidarla, a amarla. Y fue lo más bello que he hecho en la vida, y también lo más duro. Ella, con su cara hermosa y dulce, me mostraba muchas veces mis sombras, y éstas también le reflejaban parte de su oscuridad a Adrián, teniendo que crecer como seres individuales y como compañeros, como padres, como todo.

Y cuando el puerperio acabó, nació la semilla de un nuevo proyecto, en el que no solamente hablaríamos de ciclos femeninos, sino de crianza. Porque sentimos muy fuerte que ésta era la continuación de un embarazo respetado, de un parto no intervenido, de una lactancia prolongada. La continuación era acompañar en las emociones, en el derecho a la Verdad, en el movimiento libre, en el juego no estructurado, en los ritmos, en las canciones, en los cuentos, en los límites, en…. Y necesitábamos hablar de todo esto. Por el camino encontramos pedagogías que nos enamoraron y nos hicieron preguntar por qué no las habíamos conocido antes. Pero tenía que llegar con Lúa también.

Y ahora, tras haber tenido a nuestra hija, más unidos que nunca después de haber aprendido a amar cada uno la sombra del otro; después de habernos mostrado sin máscaras; después de haber necesitado sostén mutuo y haberlo pedido, sin miedo; después de Todo, decidimos trabajar juntos. Unir fuerzas, unir dones y compartir. Yo, Adrián, soy ingeniero informático, muy exigente conmigo mismo y muy perfeccionista. Me encargo de la infraestructura de la web y de gestionar la tienda. Yo, Laia, soy (casi) documentalista y mi pasión es investigar para crear recursos informativos, crear contenido, compartirme desde el corazón.  Me encargo de escribir y organizar eventos sobre crianza consciente y ciclos femeninos.

Te damos la bienvenida, ¡gracias por haber llegado hasta aquí!