Estas últimas semanas he estado trabajando intensamente en la creación de unos materiales de acompañamiento para las madres de niñas en edad de recibir la primera menstruación.
En realidad, estos recursos son para acompañar el paso de niña lineal a niña cíclica, pues el hecho de tener la regla no convierte a nadie en mujer (el proceso que nos converte en mujeres o en hombres se llama adolescencia, dura de 5 a 10 años y es más complejo que el hecho de recibir la primera regla, o de empezar a eyacular).
Bien, desde hace dos años y medio tengo la gran suerte y la gran responsabilidad de formar parte del equipo de la editorial ING (que yo ya adoraba desde mucho antes de estar dentro), como responsable de contenido.
La demanda surgió desde una de las reuniones de equipo de la editorial, cuando traemos las demandas/necesidades de las madres y maestras para, a través de nuestros libros y materiales pedagógicos, ayudar a la infancia.
Si estás aquí supongo que conoces mi trayectoria y sabrás que llevo más de 15 años acompañando estos procesos a través de cursos, talleres, charlas, etc.
El momento de crear algo desde cero y de hacerlo fácil, práctico y bello es, para mí, un regalo. Me encanta poner orden a mi caos interior, coger todas mis notas, apuntes, experiencia, etc. y crear desde allí algo nuevo, enriquecido cada vez más por el día a día con niñas, por sus preguntas, dudas, por la realidad que se mueve hoy.
Porque el mundo va muy rápido. Todo está acelerado. La infancia acaba demasiado pronto. La primera menstruación llega antes que hace unos años.
El mundo acelera y, cuando nuestras hijas tienen 8-9 años es momento de poner el freno (nosotras primero) para acercarles la sabiduría de este paso a la ciclicidad, antes de que les llegue por otros medios, de otra manera (quizá menos cuidada, quizá menos positiva, quizá menos como nuestras hijas merecen que sea).
Somos la primera generación de madres que deseamos acompañar a nuestras hijas en este paso, no solamente desde la parte pragmática y práctica, sino también desde la más profunda. Y esto es buenísimo, pues avanzamos en consciencia, pero hay una dificultad (que ya habíamos encontrado antes, durante la crianza): La falta de referentes.
¿Cómo voy a acompañarla en un paso que no me acompañaron a mí? ¿Cómo voy a explicarle la sabiduría del ciclo menstrual si yo misma no la conozco en profundidad?
Aquí estamos, de nuevo: Aprendiendo para acompañar.
Aprendiendo para ser las guías y referentes que merecen y que necesitan.
Por todo esto te pregunto: ¿Quieres ser la guía y referente de tu hija en este camino hacia su cicliclidad?
Si tu respuesta es sí, tienes que conocer lo que hemos preparado:
