Ayer leía un hilo en Facebook en el que alguien comentaba que la lactancia materna es una moda, que las mujeres que amamantamos somos cansinas y que ejercemos mucha presión sobre las madres que no quieren amamantar.
Me fui a trabajar, pero no pude quitarme el run-run de la cabeza en toda la jornada. Dejando de lado si la lactancia es una moda o no, y lo cansinas que somos las madres, voy a centrarme en la presión. Porque es cierto, hay muchísima presión, pero por más vueltas que le doy sólo la encuentro hacia las madres que amamantan.
¿Cómo?
Veamos… Nace tu bebé y tú has decidido no amamantar. Estupendo. Estás en tu derecho, una opción muy respetable. En el hospital te facilitarán la pastilla para cortar la leche y los correspondientes biberones. Quizás te pregunten si lo has pensado bien y te recuerden los beneficios de la lactancia materna, quizás alguna abuela/tía/vecina/amiga te pregunte por qué no das el pecho. Probablemente no pares de encontrar artículos por la red que hablan del pecho y sus beneficios. Hasta ahí. Se acabó la presión. No conozco a ninguna mujer que diga: Yo no quería dar el pecho, pero me obligaron, curiosamente conozco a muchas con el problema contrario: Quería dar teta, pero no pude. Hoy en día mantener una lactancia es casi un acto heróico. ¿Por qué? Vamos allá!!
Tú eres de las que ha decidido amamantar. Llega el día del parto, tu hijo no tiene ni minutos de vida y te encuentras con el primer obstáculo: Os separan. Cuando lo ideal sería que la lactancia empezara naturalmente en la primera hora de vida. Por fin te traen a tu bebé, con suerte no le habrán dado ningún biberón sin tu permiso. Te lo ponen encima, emocionadísima lo pones al pecho y… ¡Sorpresa! Tenéis que aprender los dos, quizás no haya un buen agarre o tenga frenillo, o la postura sea incorrecta y debido a esto te salgan grietas y nadie, absolutamente nadie, sabe cómo ayudarte. Te dicen que es normal, que la lactancia al principio duele. Llegas a casa y no creas que viene la calma, empiezan a llegar hordas de opinólogos: ¿Pero otra vez está mamando? ¡Si ha mamado hace 10 minutos! ¡Esto no es normal! Este niño tiene hambre, igual no tienes leche… A estas alturas te tambaleas, estás cansada, insegura, nerviosa y nadie te ofrece apoyo real. Vas a la primera revisión con tu pediatra y resulta que el bebé no ha puesto el peso esperado. Tu pediatra, que sabe de lactancia lo mismo que de ingeniería técnica industrial, en lugar de buscar el problema, si es que realmente lo hay, te manda suplementar y te vas a casa con un bote de leche artificial.
Si has conseguido llegar a los 3 meses de lactancia ¡Felicidades! Pero no cantes victoria, sobre estas fechas (quizás algo antes o algo después) tu bebé pasará por una crisis de crecimiento, se agarrará al pecho, tirará de él, se enfadará, llorará… Y aunque es normal volverán a decirte que te estás quedando sin leche y que le des un biberón que por tu cabezonería tu bebé pasa hambre. Antes de los 4 meses (16 semanas) te incorporarás a trabajar, da igual que la OMS recomiende lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses, da igual, así es la ley, hay que volver a la rueda. Mantener una lactancia exclusiva trabajando no es imposible, pero sí complicado, vete haciendo amiga del señor sacaleches.
Luego te recomedarán papillas a los 4 meses y medio. ¿Pero no habíamos quedado que la lactancia exclusiva es hasta los 6? Un día tendrás dolor de espalda, un gripazo, alergia o te tendrán que sacar una muela y te dirán que destetes, que el tratamiento es incompatible. ¡Mentira! Luego que si ya tiene dientes, que si es muy mayor, que ya no alimenta, que es vicio, que lo estás malcriando, que estás cansada, que te está consumiendo… Y si se te ocurre quedarte embarazada otra vez y quieres seguir amamantando más de lo mismo: ¡¡Loca!! ¡¡Caprichosa!!!
¿Cómo se os queda el cuerpo? Cierto, he juntado muchos supuestos, pero por desgracia, todos ellos se dan a diario, presión social, ignorancia por parte de los profesionales, nula protección a la maternidad…
¿De verdad seguimos pensando que las presionadas son las mujeres que no amamantan? ¡Pero si el destete parece la panagea! ¡¡La solución universal a todos los problemas!!
Quienes defendemos la lactancia materna no luchamos contra quien no quiere amamantar, ni mucho menos contra quien quiso y no pudo. Luchamos para que toda mujer que quiera pueda, que la lactancia sea una opción real, no una carrera de obstáculos, que cuente con apoyo de verdad por parte de la sociedad, profesionales e instituciones. Que la información que se maneje sea verdadera, que los profesionales se reciclen, que se proteja la maternidad, que se trabaje por la conciliación, la de verdad, no la que nos venden ahora.
Sólo cuando consigamos todo eso podremos hablar de lactancia en libertad.
Autora: Marta Gual.
