Ya lo había escuchado antes. Lo descubrí hace unos meses, leyendo sobre crianza y alimentación para los bebés, y me encantó. Desde entonces busqué sus libros, artículos, vídeoconferencias… y me empapé de lo que contaba. Y ayer ofrecía una charla, en el marco de la semana de la lactancia materna e invitado por Alba Lactancia Materna, en Barcelona, y no me lo quise perder.
Eramos más de 200 personas, con sus bebés, ya que casi todas las parejas que asistieron llevaban a sus pequeños en fulares o mochilas ergonómicas. La charla estuvo distribuida en tres grandes temas: la alimentación, el sueño y los límites, y aquí os presento algunas de las ideas que nos expuso.
“En la Facultad de Medicina no nos explican si el puerro da un gusto demasiado fuerte al caldo, o no, en la Facultad de Medicina nos dan unas horas de nutrición para saber lo mínimo y no decir alguna barbaridad sobre alimentación, pero no somos nutricionistas. No preguntes a un pediatra qué puede o qué no puede comer tu bebé, porque te va a responder fruto de su experiencia como padre, o su sentido común. Nadie sabe qué o cuánta cantidad tiene que comer tu hijo, nadie más que tu hijo. ¿Si tienes el maestro en casa porque sales a preguntarlo a alguien que no tiene ni idea?”
“Nadie, NADIE, sabe cuál es el peso correcto de un bebé de x meses.” Los estudios realizados hasta ahora muestran resultados muy diferenciados, y estamos cayendo en un error. Los pediatras diagnostican, en excesivos casos, que el bebé tiene un peso insuficiente por su edad, y que sería mejor introducir leche de vaca además de la materna, ya que ésta última no le alimenta lo suficiente. ¡Error! No hay correlaciones válidas entre edad-peso de los niños y, aún así, cada niño es y necesita cosas distintas. Hay niños más grandes y más pequeños, niños más glotones y menos. Confía en tu hijo, que es el único que sabe lo que necesita, y ofréceselo.
“La ONU recomienda 6 meses de lactancia materna exclusiva y, entonces, empezar a introducir comida sólida. ¡Cuidado, NO papillas ni purés! Si la meta es terminar comiendo sólido: ¿Por qué nos alejamos de ella dándoles comida triturada? Es como querer llegar a Francia y empezar a andar hacia el Sur.”
Pero, ¿cuándo está preparado mi bebé para comer sólido? Siéntate a tu hijo en el regazo, cuando comas, con tu plato de comida a su abasto. Deja que coja lo que quiera, que lo pruebe, que se ensucie, que mire la comida, que la huela… Tu bebé aún está mamando, por lo que está perfectamente nutrido, en este caso este ejercicio no tiene finalidad nutricional, sino educacional: permite que tu hijo descubra la comida a su ritmo, permite que coma lo que prueba y le gusta (¿tu comes alimentos que te dan asco?) y deja que empiece a tomar sus propias decisiones. ¿Has pensado alguna vez que la relación de tu hijo con la alimentación se forja desde el principio? ¿Has parado a pensar entre la obligación a comer determinados alimentos y en determinadas cantidades y las conductas patológicas de alimentación, en la adolescencia?
“Cuando tu hijo tenga 15 años no comerá lo que tú o el pediatra le diga, sino lo que otra persona le diga, porque nunca habrá tomado sus propias decisiones en cuanto a la alimentación (y no sabrá hacerlo), comerá lo que los medios de comunicación y sus amigos le digan que coma. ¿Queremos educar a niños así?”
Deja que tu hijo descubra la comida y tome sus primeras decisiones.
En cuanto al sueño, está demostrado que el colecho es algo natural. Todos los mamíferos duermen con sus crías, pero a nosotros nos han hecho creer que es mejor no hacerlo, que somos diferentes. Una madre haciendo colecho con su bebé es una mujer que no tendrá que levantarse de la cama, por la noche, cuando su bebé llore o pida comer, porque su hijo estará a su lado y, por tanto, con sacarse la teta y acercársela a su cría será suficiente. No abrirá la luz, porque no será necesario hacerlo, con lo que nadie se desvelará y la calidad de sueño será mejor para toda la família y, algo muy importante: evitará quedarse dormida en el sofá o una silla con el bebé en brazos y que se le caiga. Sí, algo que pasa más a menudo de lo que imaginamos.
Si quieres hacer colecho haz colecho, si quieres dormir en la misma habitación que tu bebé, pero en espacios separados, hazlo, y si quieres que desde el primer día esté en su habitación, hazlo. Haz lo que creas que es mejor para tu bebé. Lo importante es que la família decida libremente.”
Podría extenderme mucho más, pero en trazos generales ahí van las ideas principales de la conferencia.
Charlas del Dr. Carlos González:
Charla sobre «Crianza con apego», en la Universidad de Valencia.
