“En el principio fue El Sol.

Ella era la perfección.

Ella creó el día, y se envolvió en el manto de la noche

y entonces la Luna, reflejo del Sol,

lo observó todo para su deleite.”

Izquierda, “Daughters of the Moon”.

 

La Diosa Sol que trabajamos en este momento procede de Euskal Herria, dónde también se la conoce como Eguzki, Eki, o Eguzkiza. Es la hija de Amalur, la Madre Tierra, y hermana de Ilargi, la Diosa Luna. Similar al mito de Perséfone (Eguzke), en el que Deméter (Amalur) busca y busca a su hija hasta que la tierra queda árida de sufrimiento, Eguzke renace del inframundo con la sabiduría de la ciclicidad, y vuelve a su madre (Amalur) quién, en este momento, es capaz de volver a dar nutrición a la Tierra, que renace de Vida.

Según las historias de tradición oral más antiguas de la zona de Euskal Herria, en el principio de los tiempos reinaba la oscuridad sobre la Tierra, entonces los humanos pidieron ayuda a Mari (Amalur o Mama Lurra, la Madre Tierra) para protegerse de los espíritus malignos de la oscuridad. En ese momento Mari dio a luz a Ilargi, la Luna, para que alumbrara. Pero como su luz era tenue y no les resultaba suficiente, Mari dio a luz a Eguzke, la Madre Sol. Pero por las noches los espíritus malignos volvían y atemorizaban al pueblo, así que Mari creó el símbolo sagrado ancestral del Eguzki Lore o Eguzki Lorea (“flor del sol”), que es la flor del cardo silvestre, que los vascos cuelgan en los umbrales de sus casas para protegerse de esta oscuridad.

Tiene mucha relación este miedo subconsciente a la oscuridad, a lo que habita en ella, a los propios fantasmas interiores, con la doncella o niña que crece (las energías de la primavera, la niña interior) y a la que le van surgiendo conflictos internos que tenemos que ir acompañando desde la sabiduría de la Madre, desde lo que somos y tenemos que ocupar en dignidad. Es por este motivo que a partir de los 6 años se recomienda empezar a contar cuentos de hadas, historias de tradición oral antiguas que tratan mediante imágenes arquetípicas los grandes miedos y conflictos humanos, para acompañar a las niñas y a los niños.

Es hora de empezar a preparar nuestro altar para Eguzke, la Madre Sol, a quienes se encomendaban en este mes nuestras abuelas de la Vieja Europa.

Hay aquí dos imágenes que es momento de integrar de nuevo: la del Sol (en masculino o en femenino, pues muchas culturas precristianas entendían el Sol como a una Diosa y otras como un Dios, y en este caso trabajamos a Eguzke, su rostro femenino) como fecundadora y despertadora de la Tierra, y a la Tierra como la niña que despierta a la sabiduría cíclica y, no siendo muy consciente de lo que está sucediendo, va segura y fuerte hacia un crecimiento total.

Empecemos desde ya a crear juntos el altar, a explicar la historia y a crear las manualidades, pues ya sabéis que es mucho más importante la preparación de una celebración, que la celebración en sí, para nuestros pequeños y pequeñas. Se trata de dotar de significado profundo, de semillas que puedan brotar a lo largo de su vida, cada celebración ancestral ligada a los ciclos de la naturaleza, y para ello un día, un rato, no son suficientes. Crear el vínculo hijo/a-Madre desde el acompañamiento diario a cada uno de estos Portales, es la base. Así, desde ahora y hasta el 20-21, vamos a ir preparándonos para el Equinoccio y la celebración a la Madre Sol, que es lo mismo, desde diferentes puntos:

  • A través de una historia de tradición oral: el mito adaptado a la edad.
  • A través de la creación del altar del hogar: que iremos creando, poco a poco, buscando juntos los elementos y colocándolos en familia.
  • A través de las manualidades con sentido para la época para embellecer el altar, o el hogar.
  • A través de recitar una poesía, cantar una canción…: la poesía “El sol otorga a las plantas luz…” que tienes un poco más abajo, y canciones sencillas como “Ya llega la primavera, ya salen los pajaritos, las flores sonríen, el bosque está feliz.” Un poco más adelante en este punto te propongo una canción más larga, y muy bella para cantar juntas desde este momento.

Cuando llegue el día 20 celebraremos, con una receta de cocina tradicional de la época, música, baile y alegría, la llegada de la Primavera. Tendremos a la vista, en el lugar de la celebración, todo lo que habremos estado preparando desde ahora hasta este día. Y completaremos así el trabajo interior, sintiendo que lo trabajado estos días ha tenido un sentido real.

Te invito a escribir esta poesía y a recitarla a los pequeños. Esta poesía contiene la sabiduría más profunda, narrada con sencillez e imágenes sencillas, para ellos. Aquí residen las semillas fértiles de este momento:

“El Sol otorga a las plantas luz

porque el Sol las ama.

Así, el ser humano transmite luz del alma

a sus semejantes

cuando los ama.”

Material Waldorf

El mundo es un lugar seguro. El Sol nos ama. Por este motivo la Naturaleza despierta y sale afuera, por ello, por la seguridad y la confianza en los ciclos más profundos de la Vida-Muerte-Vida, y como hijos de esta Madre Tierra, saldremos afuera también nosotros, fluyendo con las energías primaverales, y con la certeza interior de que siempre tendremos todo lo que necesitemos. Además, nosotras y nosotros, como encarnación y manifestación de estas energías naturales, también podemos ser el Sol de nuestra vida, también podemos crear y guiar nuestro propio camino con nuestra Luz Interior, y también podemos dar calor y Vida a los demás brillando con fuerza, con la fuerza del Amor.

Explica a los niños, dependiendo como siempre de su edad y la capacidad que tengan de comprender ciertas imágenes la historia de la Madre Sol, adaptada.

  • Para los menores de 5 años, la idea principal que podemos transmitir es que el Sol, nacido en Yule, cuando festejamos su nacimiento mediante las fiestas de la navidad, ha crecido y ya está más grande y más fuerte para darnos calor. Ahora, los animalitos, los seres del bosque, la Naturaleza se despereza, sale de las madrigueras, pues el calor del Sol les da energía, calor y amor para crecer con la seguridad de que van a tener la luz y el alimento que necesitarán, siempre. *Es importante remarcar que, en esta edad, no se recomiendan las imágenes que puedan dar temor, miedo o desesperanza. Es decir: los espíritus malignos que aparecen en el mito original como metáfora de las sombras interiores no son imágenes adecuadas para ellos, pues no comprenderán la metáfora y no cumpliremos una de las premisas básicas de esta franja de edad: criar para la certeza interior de que el mundo es un lugar seguro, un lugar en el que poder crecer y Ser plenamente.

 

  • Para los mayores de 6 años, la idea principal que podemos transmitir es que antiguamente las personas que vivían en la Tierra celebraban al Sol por su crecimiento, por la llegada a su juventud, y que le acompañaban mediante esta celebración porque les mostraba que, con la luz que todos irradiamos, con el Amor, la Vida nace, renace, y es fuerte. Hacerles sentir que dentro de ellos también hay un Sol que celebrar, y que éste está a la altura del plexo solar, enseñarles el lugar, poner su mano encima y hacerlo mientras les contamos que Eguzke es la Madre Sol, que está brillando arriba pero también dentro de cada uno de nosotros, ya es una enseñanza profunda y nutridora a muchos niveles. *Dependerá de la edad y la madurez de cada niño y niña el hecho de hablar de los espíritus de la oscuridad que atemorizaban a las personas de ese tiempo. Personalmente no transmitiría esta imagen a menores de 8-9 años, momento en el que podemos empezar a transmitir mitología con sus imágenes más duras, pero llenas de aprendizajes profundos que pueden alimentar sus primeros conflictos humanos internos.

Id a buscar, ya siendo en el armario o lugar de la casa en el que guardes las telas, unas cuantas de colores cálidos, y colocadlas juntos en el altar. Preparad también, en familia, cada uno de los elementos que te presento a continuación:

  • Un recipiente redondo o cáliz.
  • Semillas de girasol.
  • Cáscaras de naranja (podéis ir guardando, en un bote de cristal, durante varios días las que normalmente tiráis, al comeros una naranja en casa).
  • Bayas de enebro.
  • Piedras o cristales de colores cálidos.
  • Una flor de cardo.

Empecemos como cada mes, integrando en nuestro altar del hogar, a la Diosa. Podemos usar telas doradas, amarillas, anaranjadas, rojas… Podemos colocar una imagen en el centro de la Diosa Sol, y diferentes símbolos que representan sus energías: el fuego de su calor mediante las velas, un cáliz con miel que nos recuerda a los rayos del sol y a las abejas que, en estos momentos, ya empiezan a trabajar en su esencial tarea de polinizar la Tierra, un plato con semillas de girasol, incienso mezclado con cáscaras de naranja y bayas de enebro. También podemos colocar piedras de colores cálidos como el granate, la pirita, el ámbar… y cualquier símbolo que sientas apropiado con sus energías: ¡Estamos celebrando a la Madre Sol! Si colocamos una flor de cardo (Eguzki Lori) estaremos continuando con una tradición precristiana antiquísima con un valor profundo. Por supuesto, la poesía sobre el Sol que alumbra a las plantas con Amor puede ser colocada en el mismo altar para recitarse a diario, durante esta época, y como ritual de conexión con la Diosa Sol.

*Este post es un extracto del curso “Crianza Cíclica Primavera”, del mes de marzo. Si te ha gustado y deseas saber más, adentrarte en la crianza apegada a la sabiduría de la tierra, puedes hacerlo aquí.

*Referencias a Sandra Román y a la Pedagogía Waldorf.

Crianza Cíclica: A las puertas de la primavera celebremos a Eguzke, la Madre Sol
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