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¿Esto de la copa menstrual es una maravilla, como nos lo pintan, o un mito?

Estas últimas semanas he recibido muchas consultas, en referencia a las copas menstruales. Como es un tema básico para la toma de contacto (y reconciliación) con la menstruación y el ciclo femenino, he pensado que os sería de mucha utilidad un artículo que tratara todos los aspectos que os preocupan e inquietan.

En primer lugar, y respondiendo clara y concisa a la pregunta-titular del post diré que:

 

Ni una cosa, ni la otra. Ni blanco, ni negro. Porque nada es «bueno» o «malo», en sí. Todo tiene sus ventajas y sus inconvenientes, pero eres tú, y solamente tú, la que debe decidir cómo vivir su menstruación.

No iré con una maletita llena de copas, picando a las puertas de las casas, como hace años hacían con las enciclopedias, ni nada por el estilo. Ofrezco información confiable, contrastada (¡que para eso me lees!) y lo escribo como se lo diría a una amiga del alma, así que voy a ser lo más honesta y clara, posible:

 

La copa menstrual existe, por supuesto, no es un mito sino una realidad desde hace tiempo, pero el tener o no tener una buena experiencia con ella depende de diversos factores. 

¿Cuáles? Ahí van:

1. Escoge bien: Hay muchas marcas en el mercado, de hecho, cada vez más, es importante que te fijes en los componentes (¿por qué uno de los motivos por los que te pasas a la copa es para dejar de contaminarte, no? Pues eso: ¡Lo más natural posible, por favor!).

Una vez te decides por una marca en concreto, ya sea porque a tu vecina le va súper bien y te la recomienda o porque tu intuición se ha manifestado: ¡Ten en cuenta la talla!

 

2. Utiliza tu talla: Generalmente hay 2, una para las mujeres menores de 35 años que no han tenido un parto vaginal, y otra para las mujeres mayores de 35 años, hayan, o no, dado a luz.

 

3. Lee bien las instrucciones o ten a mano una fuente de información que te explique cómo insertarla y extraerla, cómo limpiarla, etc.

Si cumples estos requisitos, no hay motivos por los que tu experiencia con la copa tenga que ser mala, peeeero queda un punto clave, determinante, de hecho, y es la relación íntima que mantienes con tu propio cuerpo, y con tu sangre.

¿Te sientes incómoda con el hecho de tener que «meterte» la copa, en tu vagina?

¿Te mareas cuando ves tu sangre menstrual?

Si es así, no te preocupes, nos enseñan a ver la menstruación como algo desagradable y sucio, no eres la única que se siente de esta manera. No pasa nada, empieza a utilizar la copa, a tu ritmo, y combínalo con toallas de tela, si es necesario. Altérnalo. Acostúmbrate. Poco a poco irás reconciliándote con tu sangre, irás acostumbrándote a que esté calentita, a que tenga un olor determinado (que no MAL olor, cuidado) y a su color. Podrás verla tal cual, como es y, quizá, viendo la cantidad te sorprenderás al darte cuenta de que no sangras tanto como pensabas (con las compresas y tampones se distorsiona todo: color, olor, cantidad…)

La experiencia de menstruar con la copa puede ser una maravilla, y así lo exponemos muchas mujeres que ya la utilizamos cada mes, pero NADA, nada, es blanco o negro, bonito o feo. Cada mujer tiene que decidir qué es lo que más le conviene, con qué se siente más a gusto, más cómoda.

 

Puedes ser una de las maravilladas, o una de las que la ven como un mito. Sea como sea, estará bien.

 

Recuerda que no hay normas o dogmas sobre cómo menstruar mejor o peor. 

Tú, conoces tu cuerpo mejor que nadie en este mundo..

Tú y solamente tú tienes que decidir de qué manera vivir tus Lunas.