La caza de brujas tuvo consecuencias duraderas. En efecto, desde entonces un aspecto del ser mujer ha sido siempre asociado a la brujería y las mujeres que han continuado actuando como sanadoras han seguido rodeadas de un halo de superstición y temor. Esa destructiva y temprana exclusión de las mujeres del ejercicio autónomo de la sanación fue un precedente violento y una advertencia para el futuro, que llegaría a convertirse en un tema de nuestra historia. La presente lucha del movimiento feminista en el terreno de la salud de hoy tiene sus raíces en los aquelarres medievales y los responsables del despiadado exterminio de las brujas son los antecesores de nuestros actuales adversarios.
Bárbara Ehrenreich y Deirdre English, en Brujas, sanadoras y comadronas.


En la Edad Media comenzó la persecución de todos los ritos paganos (de todo lo que no era cristiano), que se criminalizaron por su presunta vinculación con lo maligno
. Fue con la Contrarreforma y los distintos cismas protestantes cuando la persecución de la brujería se incrementó, notablemente. La bula papal Summis desiderantis affectibus, del Papa Inocencio VIII (5 de diciembre del año de 1484) fue la que legitimó la persecución de brujas, la tortura y ejecución (generalmente ardiendo en la hoguera), de las mujeres sabias. De esta manera empezó La Inquisición a perseguir la hechicería.

La figura histórica más famosa que fue condenada a arder en la hoguera bajo la acusación de bruja fue Juana de Arco.

Lejos de ser mujeres con verrugas, algo sucias y que surcan el cielo montadas en una escoba, las brujas eran mujeres que utilizaban sus conocimientos para hacer el bien a su comunidad.

Los expertos en brujería coinciden en que las mujeres consideradas en la Edad Media como tales no tenían necesariamente el sentido negativo con el que han pasado a la posteridad y que, incluso, eran conocidas por hacer el bien a quienes les rodeaban. Así, en años oscuros de pestes, hambrunas y guerras, las brujas curaban a los enfermos con hierbas y ayudaban a las parturientas a dar a luz.

Recordemos que la escoba de la bruja permite a la mujer obtener el don mágico de volar porque, con su básica funcionalidad de barrer aquello que sobra, no solamente a nivel físico, sino también emocional y espiritual, la mujer sabia elimina de su vida todo lo que ya no le sirve y que le molesta, convirtiéndose así en una mujer liviana que puede elevarse y surcar sus propios cielos, interiores y exteriores. 

De esta manera me gusta a mí transmitir la sabiduría de la bruja, que no es más que el arquetipo de la mujer sabia, a las más pequeñas y los más pequeños. Lejos de los cuentos populares que aún arrastramos como herida de una historia de persecución a la sabiduría femenina, en que la bruja es una mujer malvada, fea y malcarada, una bruja representa a la mujer que vive conectada a lo que Es de Verdad y que, conocedora de su poder (sabiendo además que en lo sencillo está lo esencial), hace magia en su propia vida, y en la de los que se le acercan. 

En estas fechas nos adentramos a la fase oscura del ciclo del año, siendo la bruja un arquetipo que corresponde al invierno. En Samhain (o Halloween) es popular vestirse como tal, y por ello me he animado a escribir un poco sobre este personaje que tanto me apasiona, pero será en invierno cuando ahondaremos en la temática.

La Sabiduría de la Bruja
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