Nuestra sociedad no comprende el ciclo menstrual en su totalidad, como un proceso circular que se va sucediendo mes tras mes, Luna tras Luna, y que representa en sí mismo el ciclo de la vida-muerte-vida inherente en la Naturaleza, de la que formamos parte como mamíferas que somos.

La sociedad comprende nuestro ciclo menstrual como 4 o 5 días al mes en los que la mujer sangra, menstrúa, es frágil y vulnerable, unos días en los que la mujer demuestra al mundo en el que tiene que accionar, que es el sexo débil. Pero tienes que tener claro, mujer, que esto es lo que nos han estado vendiendo durante generaciones porque es lo que interesa al poder, a la jerarquía, y NO es la realidad.

©Juliaro http://palomailustrada.blogspot.com
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El desconocimiento real del ciclo menstrual de la mujer, en la sociedad occidental, es una de las herramientas más poderosas que tiene el poder patriarcal para seguir sustentando el sistema.

Las mujeres desconocedoras de su ciclo son mujeres alienadas de su poder, mujeres que son fácilmente influenciables por la “voz” del Estado, conforman el prototipo de la mujer que acepta las normas que le vienen dadas porque cree que sí, que es lo mejor. No sabiendo el poder que alberga su cuerpo de mujer, esta mujer lo busca fuera de sí misma, y lo encuentra solamente en la voz de la ciencia médica (comprendida como todopoderosa, comparable a la voz de un Dios).

Antes de empezar a trabajar en el propio ciclo menstrual y descubrir el universo que albergamos en cada ciclo lunar está bien preguntarnos, o reflexionar hondamente, sobre estos aspectos: ¿Por qué al Estado le interesa hacernos creer pequeñas e indefensas, seres dependientes? ¿Crees que hay alguna relación entre el hecho que Papá Estado quiera decidir sobre nuestro propio útero (maternidad) y controlar la sabiduría verdadera del ciclo menstrual? ¿Por qué piensas que interesa que las mujeres nos sintamos como seres histéricos (palabra que tiene una raíz etimológica que significa “útero”; por cierto) a causa de nuestra “enfermedad menstrual”?

El ciclo menstrual está comprendido por cuatro grandes fases, y cada una conlleva unas características fisiológicas, psíquicas y emocionales determinadas, que la mujer tiene que conocer, para poder así conocerse a ella misma, profundamente. En cada una de las fases encontramos el conflicto: pulsión corporal vs cultura. Podemos ver claramente este conflicto cuando correlacionamos una de las características propias de la fase en la que nos encontramos y las convenciones sociales aceptadas o no aceptadas, en la cultura en la que nos encontramos. Identificar el conflicto propio de cada fase es importantísimo para poder trabajar en ello y poder trascenderlo.

Una de las fases menos aceptadas por la cultura occidental es la premenstrual. La mujer premenstrual es la mujer que habla alto y claro, conocida como la hechicera”, la mujer que anda hacia su camino de transformación y es capaz de modificar lo que le rodea, y que no le parece justo. Es la mujer activista, la mujer capaz de decir “no” a algo o a alguien que le está hiriendo, es la mujer que pone sus propios límites, la conocida socialmente como la “histérica”, por ser la que expresa de propia voz lo que no le parece bien. Es la mujer que puede hacer tambalear las bases del sistema abusivo en el que vivimos.

¿Entiendes ahora por qué es la fase menos aceptada, culturalmente?

¡Tan poco comprendida es la mujer premenstrual que, por el simple hecho de existir, se la ha tachado de síndrome!

La obsesión por recetar hormonas articificales, con el objetivo de eliminar las características de esta mujer de armas tomar, es uno de los fundamentos en los que se basa Papá Estado para perpetuar la mujer dócil. Una mujer hormonada de manera artificial, con menstruaciones artificiales, es una mujer que no vive su ciclo de manera natural, por lo que la señora premenstrual tal y como os la he descrito, su esencia natural y salvaje, desaparece del mapa. Es una manera de desarmarla, de quitarle la voz, de callarla.

De callarnos y mantenernos quietecitas y obedientes.

¿Comprendes?

El último ataque a nuestra querida mujer armada de palabra es el artículo de la Sociedad Española de Ginecología y Obsterícia, que afirma que el síndrome premenstrual (una manera muy desagradable de hablar de nuestra querida señora) es uno de los motivos principales de los divorcios, ya que se producen mayoritariamente en esta fase del ciclo, y que este “problema” se solucionaría si las mujeres nos hormonásemos (es decir, consumiéramos pastillas anticonceptivas).

Es importante comprender que, seguramente, las estadísticas que afirman que la mayor parte de los divorcios se consolidan en esta fase son reales, ya que la señora premenstrual es la que se atreve a decir NO, es la fase lúcida más adecuada para cortar con relaciones que no nos benefician y nos impiden ser nosotras mismas. Y esto, mujeres, no es un problema ni debe ser considerado como tal, pues para nosotras, la mujer armada de sí misma representa nuestra voz real, esa que no nos atrevemos a mostrar en las demás fases de nuestro ciclo.

Hacernos creer que esta Señora es un síndrome o una patología, y engañarnos queriendo medicalizarnos como si estuviesemos enfermas es el instrumento del Estado para sustentar el sistema y eliminar del mapa las mujeres capaces de cuestionar lo preestablecido.

Es importante trascender los mensajes que nos llegan y poder llegar hasta la raíz de la cuestión femenina, en la sociedad actual.

Hay multitud de recursos informativos válidos y fiables en la red, sobre estos aspectos, busca y llega hasta ellas antes de creerte, sin cuestionar, lo que las empresas farmacéuticas o los organismos que velan para los intereses del Estado, proclaman. Somos muchas ya, las mujeres que trabajamos para ofrecerte información fiable y contrastada, al respecto.

No te dejes engañar.

Este artículo ha sido escrito para contribuir con la iniciativa «Por una fase premenstrual feliz y creativa». Una acción iniciada por femeninoyplural con el objetivo de difundir buena información sobre la fase premenstrual como contrapartida a las publicaciones de la SEGO y la industria farmacéutica en las que se aprovechan los malestares que indican que debemos hacer cambios en nuestra vida para vender pastillas de hormonas que nos desconectan de nuestra sabiduría interior.» Femenino y Plural

Aquí encontrarás los demás artículos que participaron en la iniciativa: Por una fase premenstrual feliz y creativa.

Preservemos la señora premenstrual, la mujer armada de sí misma
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