La noche del 31 de octubre al 1 de noviembre se celebra, desde tiempos ancestrales, la festividad de Samhain.

Samhain es el origen de Halloween, celebración ésta última que ha sido exportada de Estados Unidos y que hoy día ya es conocida popularmente en todo el mundo.

En cada región del planeta hay una cultura particular, con unas tradiciones particulares y un folclore que hay que preservar y cuidar. Porque las particularidades de cada pueblo reflejan sus pilares más profundos, sus características más valiosas. Y, por este motivo, aunque en todo el mundo se celebra la Vida y la Muerte, las energías de la época y, por lo tanto, en esencia, lo mismo, las formas varían.

Yo te animo a explorar, si es que no lo sabes, cuál es la tradición particular del lugar en el que vives o en el que naciste. ¿Cómo se celebra allí el tránsito a la oscuridad de la noche del 31 de octubre al 1 de noviembre? ¿Se celebra quizá unos días antes o después? ¿Y cómo? ¿Hay alguna vestimenta particular? ¿Cuál es su origen? ¿Canciones populares, dichos, refranes? ¿Pasteles, frutos, bebidas? ¿Crees que podrías preguntar o investigar un poco acerca de todo ello con el objetivo de poder explicar a tus hijos lo qué está sucediendo?

En mi tierra, Catalunya, celebramos con mucha ilusión el día de “la Castanyada”. “La Castanyera”, una mujer mayor (reflejo de las energías de la vejez, de la muerte, de la sabiduría, del invierno que está cerca) viene a los pueblos y a las ciudades procedente de la montaña, donde ha recogido las castañas para venderlas o repartirlas. En escuelas, ludotecas y fiestas familiares aparece ella, vestida siempre con un pañuelo en la cabeza, una camisa y una falda larga para, como dice mi hija con alegría, repartir “¡castanyes torrades per a tothom!” (¡castañas torradas para todos!). Hay muchísimos cuentos que ilustran este escenario, así como refranes y canciones infantiles. Es típico también que los pequeños se vistan de “castanyera” y vayan con el cestito lleno de castañas o panellets (los pastelitos típicos de esta época).

Además, el 1 de noviembre se celebra, en todo el estado español, la festividad de “Todos los Santos”, en la que es tradición católica ir al cementerio en familia a visitar los familiares y amigos fallecidos para llevarles flores. Después se come en familia, se les recuerda, y se pide por ellos.

Hace ya muchos años que decidí, me acuerdo, dejar de visitar el cementerio con mi familia en este día. Tendría unos 18 años, quizá algunos menos, y nada sabía de otro tipo de tradición similar. Solo sabía que en cada visita al cementerio lo pasaba mal y me inundaban dolores de cabeza o de estómago. Así, le dije a mi madre que yo no iría más, ella lo respetó y de esta manera acabó para mí esta tradición, a modo personal. Tenía muchas preguntas y dentro de mí no encajaba la manera en la que se vivía este día. Podría decir que la forma en la que la religión católica adoptó Samhain y la hizo caber en sus preceptos no armonizaba con mi sentir profundo, aunque en aquellos tiempos no habría podido explicar el por qué.

Fue años después cuando descubrí el origen pagano de la celebración de “Todos los Santos” o de “Halloween”: Era Samhain. Y todo me encajó.

Me encajó que la celebración al tránsito de la muerte me produjera sensaciones psicosomáticas desagradables, pues como buena hija del patriarcado yo temía la muerte.

Me cuadraba que ir al cementerio me produjera malestar, pues las energías que se movían eran muy oscuras y muy fuertes y yo, en ese momento, no estaba preparada para vivenciarlas.

Ahora, con todo lo vivido y siendo ya madre, creo que es fundamental acompañar a nuestros hijos desde muy temprana edad, a celebrar las energías de todas las festividades originales porque, no lo olvidemos, en ellas está implícita la sabiduría profunda de nuestras abuelas.

Sólo un niño que ha sido acompañado por un adulto responsable en la celebración consciente del tránsito a la Muerte, que celebramos en esta época, podrá ser un adulto que no teme a la oscuridad, a los fantasmas o al silencio. ¿Te lo puedes imaginar? Fíjate bien, porque cada uno de estos conceptos esconde otros más concretos aún:

Oscuridad – subconsciente, sueños, poder interior, dudas, miedos, emociones tratadas culturalmente como negativas, dudas, descanso, energías femeninas (recuerda que en la oscuridad del útero es el único lugar en el que podemos gestar la Vida, por lo tanto la oscuridad es imprescindible para sobrevivir).

Fantasmas – o brujas, o cualquier otro elemento de poder que se nos ha enseñado a temer a través de cuentos e historias terribles. Podemos temerlos, alejarnos y, por tanto, no “verles más” o respetarlos para poder así interiorizarlos y convertirlos en poder personal. Siempre digo que ver los propios fantasmas es mejor que dejarlos allí, persiguiéndonos, en la oscuridad, por miedo a mirar. La diferencia está en que un fantasma llevado hacia la luz es un fantasma que ya no nos persigue, pues lo hemos conseguido situar delante de nosotros (lo estamos viendo) y no detrás.

Silencio – o capacidad de estar a solas, de crear, de descansar, de escuchar nuestra voz interior, de oír las voces del viento y de las hojas cayendo y de los pájaros (o cualquier otro sonido original, no creado por el hombre, que nos armoniza, conecta, ralentiza…).

Sólo desde el silencio y la oscuridad podemos conectar con nuestro interior, colocarnos en nuestro eje central y andar coherentes con lo que somos. ¿Por qué entonces nuestra sociedad teme tanto a la soledad, a la oscuridad o al silencio? Quizá porque no interesa que haya muchas personas que sepan a dónde ir y por qué, pues lo que necesitan para sostener este sistema es que todos vayamos hacia la misma dirección, sin pensar demasiado.

Pero yo no quiero esto para los futuros adultos de este mundo, los que han de restablecer la justicia, la paz, el equilibrio y el amor. Porque así no podrán.

Samhain nos trae las enseñanzas de la Oscuridad como Madre, como Origen, del Silencio como aliado para la conexión interior, de los Fantasmas o las Brujas como conexiones con nuestra inteligencia más femenina, la intuición, la empatía, la capacidad de sanación, y muchas más que ni sabemos que tenemos: La Magia.

Samhain nos enseña que la Muerte es Oscuridad y, por tanto, la Oscuridad es punto de partida y de regreso de la Vida, para que de nuevo vuelva a comenzar.

Samhain: La Madre Oscuridad
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