“En tiempos de noche y oscuridad

a menudo los espíritus asustan.

Llamamos a los difuntos que

vagan a nuestro alrededor.

Traednos las oraciones del pasado,

nuestra puerta está abierta.

Espíritus antiguos, oídnos ahora:

os declaramos nuestra paz y amor.”

Sabrina Dearborn

 

Escribió un amigo mío algo así como: “… aprenderé a morir de tanto vivir”. Recuerdo leerlo y quedarme, por un momento, sin respiración. No lo copié en mi libreta de citas, no lo subrayé, nada, cuando algo te roza muy adentro te lo guardas, se te dibuja en algún rincón, y ya.

Y hoy quería hablaros del tema del mes, de la llegada de Samhain, de la llegada de la celebración de la muerte, de la muerte, y me encontré de nuevo con sus palabras que, bien adentro de mí, esperaban el momento adecuado para aparecer.

Porque a morir se aprende viviendo, de esto estoy segura.

A morir se aprende en vida porque “hay muchas muertes que atravesar en una sola vida”, también, como dice Nor Hall, y porque en cada una de las espirales de este gran ciclo, hay un punto muy cercano a esta Muerte, o una pequeña muerte.

La sangre menstrual es una muerte.

El parto es una muerte.

Cada noche oscura del alma que atravesamos es una muerte.

Si viviéramos estos procesos naturales, vitales, de manera consciente, sabiendo que nos están trayendo de vuelta las  enseñanzas de la Maga Muerte, nuestra sociedad dejaría de temer los nacimientos, dejaría de temer los procesos vitales más salvajes de la mujer. 

Porque cada uno de estos procesos femeninos está anclado o forma parte de la naturaleza yin, la que es puramente femenina: la oscuridad del útero en el que se puede gestar una idea, una vida.

Y, hoy día, estos procesos están completamente medicalizados, controlados, infantilizados. Se teme su fuerza arrolladora, su esencia salvaje, su poder. Se teme tanto que se anula.

Espero poder transmitir que el miedo al nacimiento y el miedo a la muerte están íntimamente ligados al miedo (y rechazo) hacia el ciclo menstrual, los partos naturales y a todos los procesos vitales en los que la mujer necesita descender hacia su subconsciente para poder renacer, parirse a sí misma, como una nueva mujer.

¿Qué pasaría si supieras lo que siente tu cuerpo cuando menstrúas?

¿Qué pasaría si notaras los calambres de tu útero intentando menstruar?

¿Qué pasaría si notaras la sangre bajarte por las piernas?

¿Qué pasaría si sintieras el dolor de la cabeza de tu bebé empujando tu cuello del útero?

¿Qué pasaría?

Que experimentarías todas estas muertes simbólicas y, en cada dolor, en cada placer, en cada gota de sudor, habría sabiduría, enseñanza.

Y que si dejáramos que este dolor nos hablara, si no le temiéramos, si lo escucháramos atentamente, acabaría por desaparecer.

Desparecería.

Y veríamos como, oh, detrás del dolor está la maravilla.

De la Muerte, de la Vida.

De Ser.

Y dejaríamos de temer lo que no conocemos porque nos abriríamos a conocer. Y la Muerte formaría parte de la vida para todos. Y no habría dolor. Ni al menstruar, ni al parir, ni al morir.

No habría dolor porque no habría miedo.

No habría dolor porque encontraríamos, adentro, el amor hacia cada uno de esos procesos.

Y el amor no duele. Pero en el mundo patriarcal nos han hecho creer que sí.

Así que, incluso llegando hasta aquí, tendríamos que desaprender esta premisa, primero.

Este es el tiempo en el que nuestras ancestras rendían homenaje a la Muerte. Es, pues, la hora de que nosotras, las mujeres que pisamos la Tierra en el presente, empecemos, por lo menos, a rendir homenaje a nuestros días de muerte simbólica mensual, a la Luna Nueva, a nuestros abuelos y abuelas que ya no están. Es, pues, la hora de que nosotras empecemos a desandar el camino que el miedo lleva andado, en las consciencias de las personas, para volver a ese lugar (presente en nuestras memorias celulares) en el que no nos daba miedo nacer, no nos daba miedo parir, no nos daba miedo menstruar, ni morir.

Si deseas adentrarte un poco más en las energías de este tiempo, puedes unirte a los diferentes talleres online que ofrecemos en estos días #EspecialSamhain.

Viviendo se aprende a Morir

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